Fútbol
02/12/2009
UNA JORNADA TRISTE
Luego de una jornada de reuniones, Leonardo Madelón decidió alejarse de la conducción técnica de Gimnasia. Evidentemente, lo que hace unos meses fue una solución hoy resultó ser el problema. Hoy por la mañana se despide de los jugadores y dará una conferencia de prensa en Estancia.
Finalmente se fue. Si tuviésemos que hacer una breve reseña de su paso por Gimnasia diríamos: asumió un compromiso muy difícil a mediados del 2008 que terminó con una agónica permanencia en primera. Luego, cuando las aguas parecían haberse calmado, no encontró el rumbo y decidió dar un paso al costado.
Dueño y responsable de virtudes y desaciertos, Leonardo Carol Madelón, marcó su impronta en Gimnasia. El optimismo y su predisposición para el trabajo se volvieron la marca registrada del equipo.
Cuando todo comenzó a cambiar asumió que el mensaje no llegaba, que las cosas no salían y como siempre quiso hacerle un bien a Gimnasia, no dudó en reaccionar a tiempo y dejar su lugar a otro cuerpo técnico.
Pasó de todo. Armó desde el comienzo un muy buen cuerpo técnico. Una levantada futbolística notable después de Sanguinetti, victorias contra equipos importantes, nunca perdió con sus rivales directos y cumplió el objetivo de mantener a Gimnasia en primera.
Afianzó a Rinaudo en primera, siempre jugaron los que mejor estaban (muchos pasaron por el banco de suplentes: Ormeño, Niell, Sosa, Messera, Aued, Cuevas, etc.) y dio lugar a otros juveniles que hoy aportan lo suyo en el equipo.
También se equivocó. No pudo reaccionar a tiempo cuando algunos jugadores atravesaban un mal momento y eso le costó muchos puntos. Fue muy duro con su sistema táctico y queda la sensación que podría haber encontrado variables si resignaba un poco a su idea.
El caso Cufré lo golpeó y las cosas comenzaron a complicarse. Arrancó en una tensa calma el campeonato y redondeó un flojísimo torneo.
El paso de Madelón por Gimnasia será difícil de olvidar porque la humildad y el trabajo no sólo son las bases de cualquier proyecto sino que se ven pocas veces en el fútbol argentino. La gente del Lobo, por su parte, si bien terminó cuestionándolo, no se excedió, lo valoró por lo realizado y lo bancó hasta el último partido.
Dueño y responsable de virtudes y desaciertos, Leonardo Carol Madelón, marcó su impronta en Gimnasia. El optimismo y su predisposición para el trabajo se volvieron la marca registrada del equipo.
Cuando todo comenzó a cambiar asumió que el mensaje no llegaba, que las cosas no salían y como siempre quiso hacerle un bien a Gimnasia, no dudó en reaccionar a tiempo y dejar su lugar a otro cuerpo técnico.
Pasó de todo. Armó desde el comienzo un muy buen cuerpo técnico. Una levantada futbolística notable después de Sanguinetti, victorias contra equipos importantes, nunca perdió con sus rivales directos y cumplió el objetivo de mantener a Gimnasia en primera.
Afianzó a Rinaudo en primera, siempre jugaron los que mejor estaban (muchos pasaron por el banco de suplentes: Ormeño, Niell, Sosa, Messera, Aued, Cuevas, etc.) y dio lugar a otros juveniles que hoy aportan lo suyo en el equipo.
También se equivocó. No pudo reaccionar a tiempo cuando algunos jugadores atravesaban un mal momento y eso le costó muchos puntos. Fue muy duro con su sistema táctico y queda la sensación que podría haber encontrado variables si resignaba un poco a su idea.
El caso Cufré lo golpeó y las cosas comenzaron a complicarse. Arrancó en una tensa calma el campeonato y redondeó un flojísimo torneo.
El paso de Madelón por Gimnasia será difícil de olvidar porque la humildad y el trabajo no sólo son las bases de cualquier proyecto sino que se ven pocas veces en el fútbol argentino. La gente del Lobo, por su parte, si bien terminó cuestionándolo, no se excedió, lo valoró por lo realizado y lo bancó hasta el último partido.