Fútbol

OVACION MUTUA

Una multitud acompañó al equipo en su visita a Parque Patricios y alentó sin parar durante los noventa minutos.

Cuando el equipo necesita de la gente, ésta dice presente, más aún teniendo en cuenta la difícil parada que nos estamos jugando fecha tras fecha.

Al principio Huracán dispuso la venta de 4000 localidades de forma anticipada en La Plata, las cuales se agotaron dejando en claro que en el triperío hay hambre de cancha, de alentar y no abandonar.

Inmediatamente se dispuso que en el estadio se pusieran a la venta otras 4000 entradas para el público tripero que estuvo a punto de agotarlas en la calida noche capitalina.

Ya en la autopista se notaba la gran movilización que acompañaría a Madelón y los suyos. Un vez en el estadio, las casi 4 extensas cuadras de cola que separaban al primero del último tripero para ingresar denotaban que las 4000 iniciales habían quedado cortas.



Con el correr de los minutos, la tribuna popular visitante se fue colmando hasta alcanzar un lleno total dejando un claro que sería ocupado por el grueso de la barra que llegaría minutos más tarde de iniciado el encuentro y entonando las clásicas melodías, con sus bombos y trompetas.

Enseguida llegaron los goles y el delirio de todo el tripero presente.

En el rubro ovaciones el primero de la noche fue el Gato Sessa quien ocupo el arco de espaldas al público local pero que a la distancia sintió el ole-ole-ole gato-gato que lo bancaba.



Cuando los equipos volvieron al campo de juego para iniciar la segunda etapa el gran ovacionado fue Leonardo Carol que con el hit "borom bom bom-borom bom bom es el equipo de Madelón" se acomodó en el banco de suplentes. No sin antes agradecer el cantito y haciendo un gesto como calmando las aguas.

Cambio, entra Alonso por el Pampa. Primero Sosa fue quien recibió la ovación y luego el grito de "uruguayo-uruguayo" sacudió la noche del Ducó. También Villar y Chirola tuvieron lo suyo cuando fueron reemplazados.

Al final, con la victoria consumada, fueron los jugadores en su totalidad quienes rindieron tributo a las casi 8000 almas tripas que coparon el estadio.

Mientras los jugadores saludaban y festejaban el triunfo, Madelón intentaba pasar desapercibido e ingresar a la manga que los trasladaría a los vestuarios.

Una vez más el gesto de la gente del Lobo para con su DT hizo emocionar al entrenador que esta vez alzó ambos brazos y agradeció el apoyo.

Hay comunión entre la gente y el proyecto que Madelón lleva adelante con un grupo de jugadores que sólo piensa en dejar al Lobo en lo más alto del fútbol nacional.




Víctor Díaz