Fútbol
24/06/2008
NO PROGRESÓ
El equipo del Topo no mostró una evolución futbolística durante el campeonato. Tuvo buenos partidos y otros muy malos.
No fue bueno el debut como técnico de Guillermo Sanguinetti, con sólo considerar las unidades que cosechó puede advertirse.
Es cierto que contó con un plantel de poca jerarquía pero eso no sirve como excusa, teniendo en cuenta que varios equipos padecen estas cuestiones y han sumado muchos puntos más.
El Lobo, en la tabla, sólo superó a tres clubes, uno descendió y los otros dos jugarán la Promoción.
Si bien los datos numéricos son contundentes, el elemento que lo es más aún, a la hora de realizar un balance es el siguiente: desde la primera fecha ante Tigre hasta el cierre con Lanús, Gimnasia no mejoró como equipo. Tuvo buenos encuentros como ante Rosario Central, Gimnasia de Jujuy, Olimpo, Vélez y los primeros tiempos frente a Boca, San Lorenzo y River; pero nunca mantuvo el nivel de un partido a otro.
No encontró un patrón de juego, cometió errores ingenuos que le costaron caro. No supo aguantar el cero en partidos parejos y cerrados. Sufrió demasiados goles de contragolpe, desacoples defensivos, actuaciones individuales pésimas y hasta erró penales claves.
Se formó un cóctel explosivo que detonó en el clásico, con la renuncia del DT rechazada por los dirigentes y si bien tras ganarle a Vélez se vislumbraba un cambio, el último par de actuaciones reflejaron lo contrario.
Cuestiones tácticas básicas, decisiones fallidas al momento de realizar los cambios, dificultades en encontrar una defensa sólida y mala elección de refuerzos; son algunos argumentos más que preocupan al público tripero.
El balance sin duda es malo y Gimnasia no mejoró demostrando un fracaso en la gestión del técnico. La Comisión Directiva lo confirmó en el cargo. Ahora resta apoyar y depositar esperanzas en el rearmado del plantel que solicite el Topo.
La incertidumbre aparecerá si no arranca bien la temporada y eso es una posibilidad.
El margen de error es pequeño y será clave que el Lobo encuentre regularidad. Además, debe lograr que en aquellos partidos donde no encuentre comodidades, al menos, que no los pierda solo, que sea mérito del rival.
Por Aristides Garbi
Es cierto que contó con un plantel de poca jerarquía pero eso no sirve como excusa, teniendo en cuenta que varios equipos padecen estas cuestiones y han sumado muchos puntos más.
El Lobo, en la tabla, sólo superó a tres clubes, uno descendió y los otros dos jugarán la Promoción.
Si bien los datos numéricos son contundentes, el elemento que lo es más aún, a la hora de realizar un balance es el siguiente: desde la primera fecha ante Tigre hasta el cierre con Lanús, Gimnasia no mejoró como equipo. Tuvo buenos encuentros como ante Rosario Central, Gimnasia de Jujuy, Olimpo, Vélez y los primeros tiempos frente a Boca, San Lorenzo y River; pero nunca mantuvo el nivel de un partido a otro.
No encontró un patrón de juego, cometió errores ingenuos que le costaron caro. No supo aguantar el cero en partidos parejos y cerrados. Sufrió demasiados goles de contragolpe, desacoples defensivos, actuaciones individuales pésimas y hasta erró penales claves.
Se formó un cóctel explosivo que detonó en el clásico, con la renuncia del DT rechazada por los dirigentes y si bien tras ganarle a Vélez se vislumbraba un cambio, el último par de actuaciones reflejaron lo contrario.
Cuestiones tácticas básicas, decisiones fallidas al momento de realizar los cambios, dificultades en encontrar una defensa sólida y mala elección de refuerzos; son algunos argumentos más que preocupan al público tripero.
El balance sin duda es malo y Gimnasia no mejoró demostrando un fracaso en la gestión del técnico. La Comisión Directiva lo confirmó en el cargo. Ahora resta apoyar y depositar esperanzas en el rearmado del plantel que solicite el Topo.
La incertidumbre aparecerá si no arranca bien la temporada y eso es una posibilidad.
El margen de error es pequeño y será clave que el Lobo encuentre regularidad. Además, debe lograr que en aquellos partidos donde no encuentre comodidades, al menos, que no los pierda solo, que sea mérito del rival.
Por Aristides Garbi