Fútbol

ALIENTO VITAL

El pueblo tripero está con el equipo. Cada hincha sabe de la difícil situación en la que está el equipo pero no baja los brazos.

Ganar era el único resultado posible frente al siempre difícil combinado jujeño, pero en estas épocas de vacas flacas y humos espesos, ganar no era un mero trámite a liquidar en noventa minutos.

Por eso es que el triperío sabe y valora cada triunfo que se logra. Eso si, así no hay corazón que aguante. Nuestros jugadores pasan de héroes a villanos en cuestión de minutos y los estados de ánimo de la gente oscilan cuan montaña rusa.

Enseguida, cuando la pelota viboreó y vulneró a Kletnicki, muchos dudaron de su capacidad. Luego cuando sobre el final tapó claros remates con destino de gol, el aplauso cerrado rozó la ovación.

Así también pasó con otros que en los últimos cinco minutos pusieron en peligro la victoria o bien no definían el pleito en el arco rival.

Gran suspiro se oyó cuando el árbitro pitó el final y el apoyo transformado en voz se hizo notar, aún más cuando los jugadores levantaron sus brazos en forma de agradecimiento.

La gente sabe por lo que se pelea y el valor de cada victoria. De ahí que los puños apretados de Sanguinetti tras el triunfo sean el claro reflejo de cómo tenemos que estar todos en este momento. Juntos y concentrados.


Por Víctor Díaz