Fútbol
09/03/2008
PIATTI FUE LA FIGURA
En el 1 a 1 con San Martín, el volante Tripero complicó siempre y fue el autor del empate. Bien Villar en el complemento.
Cuando todo parecía volverse otra tarde injusta de fútbol, Ignacio Piatti (7.5) interceptó una pelota al ras del suelo que cruzó el área de San Martín y decretó el merecido empate que el Lobo supo llevarse de San Juan. Por esto y por haber complicado en más de una ocasión a la defensa local, el volante Tripero se convirtió en la figura del partido.
Una tarde aceptable cerró finalmente el flamante refuerzo del Lobo, Diego Villar (6), que si bien no pudo generar demasiado fútbol durante el primer tiempo, se mostró como una interesante opción en la segunda parte del encuentro.
Casi al mismo nivel, el juvenil delantero tripero, Juan Cuevas (6), intentó siempre desquilibrar en ataque. De a momentos pudo imponer su juego pero lejos estuvo de complicar a la defensa rival como lo había provocado en sus últimas actuaciones.
Por otra parte, su compañero en ataque, Diego Alonso (5.5), no tuvo una tarde muy lucida. Si bien es verdad que al equipo le costó bastante dejarlo en posición de gol, el Tornado, no fue demasiado protagonista durante este cotejo. Intentó, empujó y alentó a sus compañeros pero no fue el incisivo número 9 del domingo pasado frente a Boca.
Como variante en la ofensiva, durante el segundo período ingresó Quinteros (5) que se mostró activo con la pelota y fue partícipe en las situaciones que pudo generar Gimnasia. El chileno dejó una grata imagen.
En líneas generales el Lobo cosechó un justo empate por otra razón: los volantes centrales no desentonaron y en ciertos pasajes del encuentro brindaron equilibrio al juego colectivo en la mitad del campo. Matías Escobar (6) estuvo correcto; al mejor “estilo Tata” se sacrificó por el equipo y primó su gran voluntad. A su lado, Reinaldo Alderete (6), dejó su cuota de recuperación y buen pie. Cuanto más logre soltarse, se convertirá en un jugador importante para este equipo que en muchas circunstancias del partido depende de su tranquilidad y de su cuota de fútbol. De a momentos lo logró.
La línea defensiva tripera tuvo sus altibajos. Ayer por la tarde pareció ser una de cal y otra de arena: durante el primer tiempo, Renato Civelli (5.5) y Lucas Landa (5.5) brindaron cierta estabilidad y seguridad (las pocas situaciones creadas por el equipo de Tete Quiróz fueron producto de algún que otro desborde o de disparos desde afuera del área); sin embargo, Federico Domínguez (5) fue superado en más de una oportunidad por la banda izquierda y Cristian Piarrou (5.5) se mantuvo muy conservador en el aspecto defensivo ya que no logró ayudar a Nacho Piatti quien debía arrancar desde muy atrás con el traslado de la pelota.
En el segundo tiempo se podría decir que los desempeños se invirtieron. A los 15 minutos los centrales del Lobo salieron apurados y una vez más y un simple pase en profundidad, complicó a Gimnasia cuando todo parecía que la victoria estaba más cerca del Lobo. La jugada terminó en gol y todo se hizo más difícil. En contraposición a la primera etapa, Fede Domínguez se mostró como una opción más en el ataque y eso ayudó al elenco de Sanguinetti.
Por último, Carlos Kletnicki (6), tuvo una buena tarde. En una jugada aislada, salvó a Gimnasia de volver a quedar abajo en el marcador y mostró seguridad. En el gol no tuvo responsabilidad.
En líneas generales fue una aceptable tarde tripera que mereció mejor suerte. Sin embargo, el punto obtenido en San Juan dejó la sensación de haber sido un resultado justo, un concepto que Gimnasia no había tenido el agrado de conocer en este campeonato.
Por Germán Verne
Una tarde aceptable cerró finalmente el flamante refuerzo del Lobo, Diego Villar (6), que si bien no pudo generar demasiado fútbol durante el primer tiempo, se mostró como una interesante opción en la segunda parte del encuentro.
Casi al mismo nivel, el juvenil delantero tripero, Juan Cuevas (6), intentó siempre desquilibrar en ataque. De a momentos pudo imponer su juego pero lejos estuvo de complicar a la defensa rival como lo había provocado en sus últimas actuaciones.
Por otra parte, su compañero en ataque, Diego Alonso (5.5), no tuvo una tarde muy lucida. Si bien es verdad que al equipo le costó bastante dejarlo en posición de gol, el Tornado, no fue demasiado protagonista durante este cotejo. Intentó, empujó y alentó a sus compañeros pero no fue el incisivo número 9 del domingo pasado frente a Boca.
Como variante en la ofensiva, durante el segundo período ingresó Quinteros (5) que se mostró activo con la pelota y fue partícipe en las situaciones que pudo generar Gimnasia. El chileno dejó una grata imagen.
En líneas generales el Lobo cosechó un justo empate por otra razón: los volantes centrales no desentonaron y en ciertos pasajes del encuentro brindaron equilibrio al juego colectivo en la mitad del campo. Matías Escobar (6) estuvo correcto; al mejor “estilo Tata” se sacrificó por el equipo y primó su gran voluntad. A su lado, Reinaldo Alderete (6), dejó su cuota de recuperación y buen pie. Cuanto más logre soltarse, se convertirá en un jugador importante para este equipo que en muchas circunstancias del partido depende de su tranquilidad y de su cuota de fútbol. De a momentos lo logró.
La línea defensiva tripera tuvo sus altibajos. Ayer por la tarde pareció ser una de cal y otra de arena: durante el primer tiempo, Renato Civelli (5.5) y Lucas Landa (5.5) brindaron cierta estabilidad y seguridad (las pocas situaciones creadas por el equipo de Tete Quiróz fueron producto de algún que otro desborde o de disparos desde afuera del área); sin embargo, Federico Domínguez (5) fue superado en más de una oportunidad por la banda izquierda y Cristian Piarrou (5.5) se mantuvo muy conservador en el aspecto defensivo ya que no logró ayudar a Nacho Piatti quien debía arrancar desde muy atrás con el traslado de la pelota.
En el segundo tiempo se podría decir que los desempeños se invirtieron. A los 15 minutos los centrales del Lobo salieron apurados y una vez más y un simple pase en profundidad, complicó a Gimnasia cuando todo parecía que la victoria estaba más cerca del Lobo. La jugada terminó en gol y todo se hizo más difícil. En contraposición a la primera etapa, Fede Domínguez se mostró como una opción más en el ataque y eso ayudó al elenco de Sanguinetti.
Por último, Carlos Kletnicki (6), tuvo una buena tarde. En una jugada aislada, salvó a Gimnasia de volver a quedar abajo en el marcador y mostró seguridad. En el gol no tuvo responsabilidad.
En líneas generales fue una aceptable tarde tripera que mereció mejor suerte. Sin embargo, el punto obtenido en San Juan dejó la sensación de haber sido un resultado justo, un concepto que Gimnasia no había tenido el agrado de conocer en este campeonato.
Por Germán Verne