Fútbol
09/02/2008
LA VOZ DEL DT
Luego del partido, los protagonistas manifestaron sus primeras sensaciones de un debut que dejó mucha bronca.
Casi a cinco minutos del final, Gimnasia, se llevaba del monumental de Victoria tres puntos vitales. Sin embargo, el conjunto de Diego Cagna, rompió la resistencia tripera y en un abrir y cerrar de ojos le quito la ilusión a un equipo que aguantó hasta donde pudo.
Lo que parecía ser un vestuario lleno de festejos se transformó en una salida con mucha bronca, donde la premisa principal fue cuidar la confianza de un plantel que deberá estar muy fuerte este próximo semestre. En este sentido, el técnico del Lobo, Guillermo Sanguinetti destacó el desempeño de sus dirigidos durante los primeros 20 minutos de juego y el orden que mantuvo el equipo en casi la totalidad del encuentro.
Por otra parte reconoció que, pese a la expulsión de Santiago Gentiletti a los 31 minutos del primer tiempo, Gimnasia, “no supo tener la pelota” en la segunda parte del partido y eso fue uno de los factores determinantes a la hora de entender el motivo por el cual el Lobo volvió de Victoria con las manos vacías. Sin embargo, el Topo dejó en claro que “pese a que nos tendríamos que haber llevado algo de esta cancha, ésto recién empieza y pasa por mí recuperar el ánimo de los jugadores”.
Con respecto al desenvolvimiento de los juveniles del Lobo, Sanguinetti afirmó que “hay gente joven pero son jugadores que vienen jugando en primera y si están en primera es porque ya son hombres y demostraron que vinieron a jugar de igual a igual”.
También hablaron los jugadores
Luego del partido, el arquero de Gimnasia, Carlos Kletnicki sostuvo que “fueron cinco minutos fatales y eso el grupo lo sintió mucho. Dos jugadas desafortunadas no nos permitieron volver contentos a casa pero no hay tiempo para lamentarse”.
Otro de los jugadores que habló a la salida del estadio fue el juvenil delantero Juan Neira quien afirmó que “la derrota no fue mala suerte, hicimos mucho desgaste y eso se hizo sentir”. Sin embargo, destacó que Gimnasia estaba “haciendo un buen partido” y que si el equipo logra responder de la misma manera que lo hizo durante el primer tiempo, el próximo fin de semana podrá comenzar a sumar de a tres.
Por Germán Verne
Lo que parecía ser un vestuario lleno de festejos se transformó en una salida con mucha bronca, donde la premisa principal fue cuidar la confianza de un plantel que deberá estar muy fuerte este próximo semestre. En este sentido, el técnico del Lobo, Guillermo Sanguinetti destacó el desempeño de sus dirigidos durante los primeros 20 minutos de juego y el orden que mantuvo el equipo en casi la totalidad del encuentro.
Por otra parte reconoció que, pese a la expulsión de Santiago Gentiletti a los 31 minutos del primer tiempo, Gimnasia, “no supo tener la pelota” en la segunda parte del partido y eso fue uno de los factores determinantes a la hora de entender el motivo por el cual el Lobo volvió de Victoria con las manos vacías. Sin embargo, el Topo dejó en claro que “pese a que nos tendríamos que haber llevado algo de esta cancha, ésto recién empieza y pasa por mí recuperar el ánimo de los jugadores”.
Con respecto al desenvolvimiento de los juveniles del Lobo, Sanguinetti afirmó que “hay gente joven pero son jugadores que vienen jugando en primera y si están en primera es porque ya son hombres y demostraron que vinieron a jugar de igual a igual”.
También hablaron los jugadores
Luego del partido, el arquero de Gimnasia, Carlos Kletnicki sostuvo que “fueron cinco minutos fatales y eso el grupo lo sintió mucho. Dos jugadas desafortunadas no nos permitieron volver contentos a casa pero no hay tiempo para lamentarse”.
Otro de los jugadores que habló a la salida del estadio fue el juvenil delantero Juan Neira quien afirmó que “la derrota no fue mala suerte, hicimos mucho desgaste y eso se hizo sentir”. Sin embargo, destacó que Gimnasia estaba “haciendo un buen partido” y que si el equipo logra responder de la misma manera que lo hizo durante el primer tiempo, el próximo fin de semana podrá comenzar a sumar de a tres.
Por Germán Verne