Este 16 de septiembre se cumplen 50 años de la Noche de los Lápices. En aquella madrugada de 1976 fueron secuestrados estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata. Seis de ellos continúan desaparecidos.
Entre esas historias hay tres que tienen un vínculo especial con Gimnasia: María Claudia Falcone Méndez, Francisco Bartolomé López Muntaner y Daniel Alberto Racero Pereda. Los tres eran hinchas del Lobo y sus historias forman parte también de la memoria de la institución. En 2023, Gimnasia los declaró socios honorarios, como reconocimiento a su vínculo con el club y a la importancia de mantener presentes sus nombres.
Francisco López Muntaner: “Panchito” y su sueño de jugar en Gimnasia
Francisco Bartolomé López Muntaner, conocido por sus seres queridos como “Panchito”, nació en La Plata el 7 de agosto de 1960. Era uno de los siete hijos de una familia numerosa y realizó sus estudios primarios en el Colegio Kennedy y en la Escuela N°58.
Luego ingresó al Bachillerato de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, donde desarrolló parte de su vida estudiantil.
En un contexto familiar de compromiso político, a los 14 años comenzó a participar de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).
Pero su vida no estaba atravesada únicamente por la militancia. Según recuerda su familia, Francisco era un apasionado de Gimnasia. Desde pequeño jugaba a la pelota y soñaba con convertirse en futbolista. Entre sus referentes estaba el Tano Onnis, delantero que vistió la camiseta albiazul durante los primeros años de la década del 70.
El 16 de septiembre de 1976 fue secuestrado de su domicilio de calle 17. Al igual que otros estudiantes, fue llevado al Destacamento de Arana y posteriormente al Pozo de Banfield, dos centros clandestinos de detención, tortura y exterminio. Francisco continúa desaparecido.
Daniel Racero: un tripero desde su llegada a La Plata
Daniel Alberto Racero Pereda, “Calibre”, nació el 24 de junio de 1958 en Punta Alta, Puerto Belgrano. Llegó a La Plata junto a su familia cuando tenía ocho años. Fue entonces cuando comenzó su vínculo con Gimnasia.
Además de su pasión por el Lobo, Daniel disfrutaba de las carreras de autos y la pesca. Desde muy joven trabajó como mensajero y estudió en la Escuela Normal 3, donde comenzó su militancia estudiantil.
En 1971 se incorporó al Movimiento de Acción Secundaria y dos años más tarde comenzó a participar de la UES, llegando a convertirse en referente de su colegio.
El 16 de septiembre de 1976 se encontraba en su domicilio de calle 116 junto a su amigo y compañero Horacio Ungaro. Ambos fueron secuestrados.
Los testimonios recogidos durante los juicios permitieron reconstruir parte del recorrido que realizaron por los centros clandestinos de Arana y Banfield. Daniel y Horacio permanecen desaparecidos.
María Claudia Falcone: una historia familiar ligada al Lobo
María Claudia Falcone Méndez, conocida como “Nucha”, nació en La Plata el 16 de agosto de 1960. Cursó sus estudios primarios en el Normal 3 y luego ingresó al Bachillerato de Bellas Artes de la UNLP.
También era hincha de Gimnasia y, de acuerdo con el recuerdo de su familia, solía concurrir al Bosque junto a sus amigos.
Su historia tiene además un vínculo particularmente profundo con la institución. Su abuelo fue Delfor Méndez, escritor y autor del himno de Gimnasia.
María Claudia provenía de una familia con una fuerte tradición política y participó de la militancia estudiantil a través de la UES.
El 16 de septiembre de 1976 fue secuestrada junto a María Clara Ciocchini en la casa de su tía abuela, en la calle 56.
Al igual que otros estudiantes, fue trasladada al Destacamento de Arana y posteriormente al Pozo de Banfield. María Claudia continúa desaparecida.
A cinco décadas de aquella noche, Falcone, López Muntaner y Racero siguen formando parte de la memoria colectiva de La Plata. Sus historias permiten recordar que detrás de cada nombre hubo jóvenes con familias, amigos, sueños, intereses y pasiones. En el caso de estos tres estudiantes, también hubo una camiseta, un club y una tribuna: Gimnasia.
El reconocimiento como socios honorarios en 2023 dejó asentado ese vínculo en la historia institucional del club. A 50 años de la Noche de los Lápices, el recuerdo vuelve a poner sus nombres en el presente.