El Club

ERIGIENDO TIEMPOS MEJORES

Si tuvieron que pasar tantos años para comprender y hacer entender a un buen número de triperos que la única manera de levantarnos era con la participación activa y constante de sus socios, bienvenido sea ahora este momento. OPINIÓN


Sentirse un poco “en las buenas” es merecido y se construyó con el esfuerzo de muchos, esto que suele utilizarse normalmente para cuestiones de fútbol, hoy el Lobo lo aborda desde lo institucional.

Todo crecimiento necesita un desarrollo sostenido para luego decantar en logros, ir por los objetivos abarca previamente una serie de factores desde los cuales nunca se había partido. Se trata de infraestructura, los cimientos del club desde los cuales se parte para luego crecer y, por sobre todas las cosas, la identificación con la causa para tomar responsabilidades.

Así fue como sucedió con el Campus Gimnasia, un grupo de Triperos logró evidenciar una de las tantas falencias y comenzaron a trabajar en la zona. Eso generó una identificación, la misma que fue alimentada durante esto años para luego contagiar al resto y hacerlos parte con su aporte. Y no solo eso, hoy resulta que también se “contagiaron” jugadores que no surgieron del club, ni se formaron en el mismo, pero vieron la necesidad de colaborar con la compra de una laja.

Algo similar sucede con la Platea “Nestor Basile”, ese hueco insoportable que para muchos solo resultó ser un espacio libre de tribunas pero para tantos otros era el recuerdo de una etapa dolorosa de la institución, hoy se levanta con buen ritmo. Entre tantos Triperos, resultó también que Lucas Lobos se identificó con el crecimiento actual y decidió poner su confianza por un futuro prometedor, sin poder volver a nuestro país por problemas familiares, se vio interesado en colaborar desde su lugar en México.

Y sin dudas, en momentos donde el fútbol se oscurece ante denuncias de corrupción desde su organización principal, llega a Gimnasia una persona que no solo cumplió con su palabra, sino que también resignó una cifra de dinero sumamente elevada para volver al lugar donde nació. Fabián Rinaudo se fue en un momento donde el club no merecía su capacidad, y mucho menos sus bondad, para tomar experiencia y luego volver en plenitud para dar su aporte en este momento bastante distinto al que vivió en el pasado.

Es en la identidad donde el club debe recalar para crear sus cimientos, se trata de formar una idea de institución en conjunto para luego ser ejecutada desde distintos lugares necesarios pero con el mismo objetivo común. En la teoría es notablemente más fácil comprenderlo y querer ponerlo en marcha, pero algunos cambios en el club comienzan a dar indicios de esta idea como viable y sin tantos pretextos para llevarla a cabo.


Nicolás Bazzan