El Club

ENTREVISTA A LUIS DÍAZ

Tras un mes de conocerse la novedad con respecto a la Platea “Nestor Basile”, en Letra G Medios charlamos con el arquitecto <b>Luis Díaz</b>.

En toda construcción existe un “patrón” dedicado a llevar las riendas del trabajo, pero en Gimnasia podríamos decir que Luis Díaz es el padre de la “H”. Esta obra guiada en cada centímetro por el reconocido arquitecto que con altruismo vuelca sus conocimientos sobre los planos de remodelación, cuenta con el plus de ser pensada y dirigida por un corazón albiazul, como lo haría un padre con la dedicación especial del sentimiento genuino. “Me interesa que la “H” defina un modelo de trabajar en el club, el colectivo Gimnasista empujando y construyendo para un mismo rumbo” expresó con deseo el vicepresidente segundo de la institución.

A pocos días de haber comenzado el nuevo año, en la obra que construye la Platea “Nestor Basile” se retomaron las tareas para continuar con los plazos estipulados. Actualmente se trabaja sobre las bases, y al respecto Díaz contó: “La platea se encuentra en la etapa de construcción de fundaciones de las bases y vigas, que a su vez estas se completan con tensores ya construidos. Paralelamente se fabrica la tribuna en San Pedro, la cual ya está en un 80%. Además, en unos días comienza la fabricación de la bandeja recientemente comprada”.

Ansioso, al igual que el resto de los Triperos que sueñan con ver de pie la “H”, el arquitecto entiende más que nadie los tiempos por respetar teniendo en cuenta que aparecieron imprevistos lógicamente posibles. “Llevamos un atraso aproximado de 15 días por las lluvias y trabajos complementarios pedidos por Prear S.A. Es un tiempo admisible para una construcción de este tipo, además de ser factible encontrarnos con instalaciones realizadas años atrás donde no hay documentación: por ejemplo una cañería cloacal que apareció desde la esquina de 60 y 118 y cruza la cancha, produjo una pausa en ese sector hasta estudiar como modificarla, son temas comunes en nuestro trabajo que modifican el plan” explicó Luis Díaz.

Una vez culminado el trabajo sobre las bases, la obra pasará a la siguiente fase correspondiente con la hoja de ruta dispuesta por los profesionales. “La próxima etapa es el armado de la tribuna, donde van a pararse las columnas desde las más altas de 22 metros a las más bajas, se empezará a ver la tribuna finalmente. Luego la siguiente etapa será el armado de la bandeja, la cual es una platea que va suspendida sobre la platea inferior, también de 54 metros de largo y quedará la totalidad de la edificación con 20 metros de altura, casi el doble de la altura de las cabeceras” reveló Díaz.

Volviendo sobre un tema que distintos medios locales dejaron en sospecha por la forma en que fueron sujetadas las torres de iluminación reubicadas, Díaz declaró: “Las torres tenían 2 etapas: una inicial con fecha de finalización para el clásico, y esta final ya listas en etapa de pintura. Ahora se completó la estructura secundaria y el diseño final”. Además, fiel a su estilo y enamorado del trabajo que realiza, dejó una definición única sobre las columnas que iluminan el Bosque: “Cuando las vi dije que son 2 francesas recorriendo y admirando el mondongo, dos minas muy elegantes con noche, donde se ponen azules por tanto trasnochar. Son dos milongas”.

Cumpliendo un rol protagonista en una obra que tiene un sentimiento particular, distinto al de construcciones realizadas por él en otras canchas de país, Díaz no tiene reparo al expresar sus sensaciones: “Inquietud, tranquilidad, seguridad, credibilidad y entender que si hacemos las cosas bien, con cuentas claras, nos creen. Prear S.A. nos cree porque pagamos en efectivo y esto es un pago de todos los triperos, sin exclusiones. Con esta obra pienso en “Fitzcarraldo” (Film alemán de drama) con el barco cruzando la montaña, eso es lo que queremos dejar para el futuro, un edificio contemporáneo y posible para nuestra economía”.

Por último, adentrándose en lo personal y consultado sobre lo que posteriormente será la remodelación total del predio, el dirigente expresó sentirse con fuerzas y entusiasmado por los avances. “Los años pasan, hasta ahora en lo personal tengo las fuerzas aunque me canso un poco, pero por ejemplo no está más el chaparral. Soñamos con una esquina diferente, nueva, eso es pensar en la totalidad del lugar, creo que si seguimos así vamos a sorprender a más de uno con la nueva entrada y esto era impensado un tiempo atrás” culminó Luis Díaz.

El Lobo crece, tiene sueños grandes con pasos cortos pero firmes, parece haber aprendido de las frustraciones ejemplificadas en un hueco que hoy se intenta tapar dejando el pasado atrás y mirando hacia el futuro con aires de renovación.

Nicolás Bazzan