El Club
17/03/2014
POLICÍA VÍCTIMA, HINCHAS VICTIMARIOS
Los hinchas comunes, que volverían a pagar los platos rotos. La dirigencia tripera deberá dar explicaciones. <B>OPINIÓN</b>
La ineficacia de los operativos policiales desemboca en sanciones para el Club. La mayoría de los hinchas de Gimnasia vivieron una fiesta en la jornada de ayer, incluso concluyeron cantando como si el resultado fuera positivo.
Resulta útil empezar a generar nuevos sentidos, a cambiar el panorama cultural e interpelar a tanta información de matriz policial. La realidad indica que la construcción del enemigo es clara para los diarios con más tirada como El Día, Clarín, La Nación, Crónica y Popular: el violento es el débil, el pobre, el vulnerado de derechos, el que tiene cierta vestimenta, el que se escapa a los patrones del “civilizado”. Páginas y páginas tildan de “inseguridad” la vulneración a la propiedad privada, mientras la solución hegemónica pide más policías.
Es que las fuerzas de seguridad, principales responsables de la violencia simbólica, no hacen mea culpa por liberar zonas estratégicas. Con sueldos altos, funcionan como partido político armado y cometen los atropellos de siempre.
La pregunta es si lo que pasó en los vestuarios fue estratégico para ir hacia el Estadio de 25 y 32, donde existió tiempo atrás el asesinato de un hincha de Lanús, pero la protección provincial pudo más.
El sarcasmo continúa con la idea de suspender plateas de River luego de la agresión a un jugador, mientras por casos similares a equipos sin poder político y económico se le sacaron puntos.
Hace cinco años pasó lo mismo luego de un clásico y Gimnasia terminó jugando en cancha de Racing y Arsenal dos partidos de local, sin público. El brazo armado del Estado se equivoca, reprime, violenta, trabaja a partir del sentido común conservador, como pasó la semana pasada cuando Granados dijo que pondrán cámaras y policías en los colectivos luego del asesinato de un trabajador.
Ahora, según el periodismo cómplice (Fox, Tyc) no habrá triperos ante San Lorenzo. Es decir, luego de generar la figura del hincha violento, excluye a las mayorías de espectáculos deportivos.
La profecía parece cumplirse: los policías serán los únicos espectadores del futuro. ¿Existirá el Club Policial? ¿Jugará en primera? Lo cierto es que se mantiene una línea clara para los dirigentes del negocio: los hinchas son los culpables.
Santiago Giorello
Resulta útil empezar a generar nuevos sentidos, a cambiar el panorama cultural e interpelar a tanta información de matriz policial. La realidad indica que la construcción del enemigo es clara para los diarios con más tirada como El Día, Clarín, La Nación, Crónica y Popular: el violento es el débil, el pobre, el vulnerado de derechos, el que tiene cierta vestimenta, el que se escapa a los patrones del “civilizado”. Páginas y páginas tildan de “inseguridad” la vulneración a la propiedad privada, mientras la solución hegemónica pide más policías.
Es que las fuerzas de seguridad, principales responsables de la violencia simbólica, no hacen mea culpa por liberar zonas estratégicas. Con sueldos altos, funcionan como partido político armado y cometen los atropellos de siempre.
La pregunta es si lo que pasó en los vestuarios fue estratégico para ir hacia el Estadio de 25 y 32, donde existió tiempo atrás el asesinato de un hincha de Lanús, pero la protección provincial pudo más.
El sarcasmo continúa con la idea de suspender plateas de River luego de la agresión a un jugador, mientras por casos similares a equipos sin poder político y económico se le sacaron puntos.
Hace cinco años pasó lo mismo luego de un clásico y Gimnasia terminó jugando en cancha de Racing y Arsenal dos partidos de local, sin público. El brazo armado del Estado se equivoca, reprime, violenta, trabaja a partir del sentido común conservador, como pasó la semana pasada cuando Granados dijo que pondrán cámaras y policías en los colectivos luego del asesinato de un trabajador.
Ahora, según el periodismo cómplice (Fox, Tyc) no habrá triperos ante San Lorenzo. Es decir, luego de generar la figura del hincha violento, excluye a las mayorías de espectáculos deportivos.
La profecía parece cumplirse: los policías serán los únicos espectadores del futuro. ¿Existirá el Club Policial? ¿Jugará en primera? Lo cierto es que se mantiene una línea clara para los dirigentes del negocio: los hinchas son los culpables.
Santiago Giorello