El Club

PALABRAS, IDEAS Y UN AYUDA MEMORIA

No jugar a la política simplemente cuando hay elecciones. Querer a Gimnasia. Valorar a Gimnasia. Todos. En todo momento. <b>EDITORIAL</B>.

Las palabras llegan solas y lo primero que nace es decir: que no vuelva a pasar lo que pasó. Que la actual comisión llegue con la unidad suficiente para no gestar fisuras que terminen con partidas insólitas. Entre tantos goles no nos olvidemos que en Gimnasia se fue un presidente. Ese dolor institucional no puede volver a suceder y es por eso que, en esta nueva etapa, la dirigencia deberá estar más sólida que nunca.

Sin embargo, existirán otros desafíos que van por fuera de una aclaración que esperamos no volver a hacer. La restauración económica es un paso que tendrá que establecerse con seriedad.

Basta de discursos armados. Pongamos fin al palabrerío que termina siempre en el socio como única y exclusiva fuente de ingreso. Este Club depende de sus socios y del ingenio de todos los sectores para generar recursos. Hace tiempo que faltan ideas. Hace años que faltan buenas propuestas que logren recaudar de manera sostenida un notable monto de dinero para la institución.

En este nuevo período también es importante hacer una aclaración: si el socio no está de acuerdo con algo tiene la obligación de hacer uso de sus derechos. La queja por la queja en si misma no sirve de nada.

Es por eso que las asambleas tendrán que convocar a miles, los frentes políticos deberán ser renovadores y organizados. Gimnasia es todo, todo el día. Y esta cuestión no es responsabilidad exclusiva de los dirigentes, sino de quienes auditamos la gestión los 365 días del año.

Entre estos problemas económicos muchas veces se juega el respeto. Gimnasia no le debe exclusivamente a multimillonarios. Gimnasia adeuda un puñado de billetes a empleados que se desloman por el Club. Eso no puede pasar. Esa situación es más dolorosa que perder con Aldosivi. El verdadero descenso se juega muchas veces en cada una de las oficinas de la Sede, en cada rincón de Estancia Chica, en cada espacio de El Bosquecito.

Para mantener y consolidar una buena gestión, los trabajadores de Gimnasia deben ser respetados. Desde el primer refuerzo hasta el último empleado administrativo tienen que estar orgullosos de la institución. El desafío será en este caso, elemental: no jugar con la necesidad de los empleados.

A esta idea también llega atada otra: las disciplinas. Gimnasia es una ciudad. Tiene deportes y actividades por todos los rincones. Sin embargo, nos olvidamos del resto muy seguido. La dirigencia tendrá la obligación de sostener cada uno de los espacios. Acá también se juega el respeto.

Sin embargo, al ritmo de esta pasión se viene a la cabeza la continuidad en Primera División. Esto será, como siempre (y pese a quien le pese), el termómetro que medirá la paciencia del hincha. Si Gimnasia gana y se mantiene en las planas más importantes de la actualidad argentina, la cosa será más fácil en este nuevo período. Habrá más oxígeno para trabajar y tiempo para elaborar respuestas a largo plazo. En cambio, si el Lobo pierde, las ideas de "caos", "crisis", "cambio" estarán a la vuelta de la esquina. Razonamiento imposible de vencer en los tiempos que corren. Accionar colectivo difícil de entender en el marco de una coyuntura atravesada por el éxito de lo visible. Esta comisión deberá lidiar con la pelota y sus vaivenes.

Por último, “abrir el Club” es un concepto de doble filo. Gimnasia debe olvidar los personalismos y, al mismo tiempo, la insulsa idea de unidad. La unidad es imposible porque es bueno el disenso. De las diferencias nacen las síntesis más importantes. Un oficialismo abierto y cristalino sumado a una oposición constante, permanente y visible es lo que necesita por primera vez en su vida este Club.

En síntesis: no jugar a la política simplemente cuando hay elecciones. Sumar siempre para Gimnasia, discutir, aprender, construir, transformar, consultar, comunicar, tolerar, pelear, respetar, confiar, pensar, ingeniar, gestionar. Querer a Gimnasia. Valorar a Gimnasia. Todos. En todo momento.


Letra G