El Club
28/10/2013
ENTRE EL BALANCE Y EL JUEGO ELECTORAL
Gimnasia empieza a vivir un proceso electoral que tendrá sus matices y que aún no termina de definirse con claridad. <b>ANÁLISIS</b>
El primer aspecto a considerar será, sin lugar a dudas, la institucionalidad. No hay que olvidar absolutamente nada de todo lo que significó el proyecto Delmar: desde la nostálgica y exitosa victoria electoral a las sangrientas internas en la comisión directiva, las rupturas con Graciela Delmar y la insólita despedida del presidente.
En ese marco, la aparición de Daniel Onofri al frente de un club librado al azar se sostuvo en un mandato de un vicepresidente en ejercicio de la presidencia que permaneció en silencio por mucho tiempo. Esas pujas, esa misma ausencia aclaratoria de todo lo ocurrido por esos meses, no le hicieron bien a la institución y habrá que hacerle entender a la actual clase dirigente o a quienes lleguen a Gimnasia que las alianzas no son meras metodologías de obtención de poder, sino planes de conducción que deben consolidar el proyecto político.
Otro aspecto que estará en el debate del socio será el ascenso. El proyecto futbolístico que terminó con Gimnasia en Primera. Un dato que moviliza el corazón y que también encuentra responsabilidad en esta comisión directiva. Pese a quien le pese, la tumultuosa vida cotidiana tripera encontró caminos correctos para regresar a la máxima categoría.
En estas elecciones el socio también pondrá sobrerelieve la famosa premisa del "club de puertas abiertas". En este sentido, resulta inevitable preguntarse ¿Qué pasó finalmente con el Plan Integral? ¿Dónde quedaron los aportes de aquéllos que se acercaron en su momento para brindar aportes a la institución? ¿Por qué en Gimnasia siempre queda la sensación de unión fugaz y nulo reconocimiento?
Como contrapartida, también es válido pensar la visión contraria: ante la adversidad, Onofri no dio un paso al costado y decidió quedarse a sostener un club en llamas. Ése fue el precio de asumir y no perder terreno en el arco político.
Hoy Gimnasia está mal. Los sueldos siguen siendo un aspecto a desconfiar, los pactos parecen efímeros, y a veces siguen reinando los nombres por sobre las acciones. De todas formas, quizás podría estar muchísimo peor y habrá que pensar, por supuesto, quiénes son aquellos que hacen cola para quedarse con el sillón de Onofri.
La intención del actual presidente es continuar con lo realizado hasta el momento. Dato que en este marco parece positivo, cuando en el noventa por ciento de las instituciones, se cuentan con ansiedad los segundos restantes para salir corriendo de sus propias gestiones. La Asamblea Ordinaria en la que se tocará todo lo relacionado con el balance será el próximo jueves, fecha clave para analizar números precisos. Momento oportuno para gestar una verdadera y multitudinaria participación societaria (como siempre debe ser).
Del otro lado del río, aparece Castagneto con “Somos Gimnasia”. El actual viceministro de Desarrollo Social de la Nación, apunta a un armado que irá en oposición al oficialismo. Tiene estructura y ya lanzó su campaña en el Bosque con remeras y afiches que marcan a las claras su intención presidencial. Las propuestas integrales por el momento son un cúmulo de voluntades que aún no se han hecho conocer demasiado públicamente. En el plenario de su agrupación realizado en julio, Castagneto sostuvo que “si me toca ser presidente no seré un salvador, seré un compañero más de comisión directiva y tendremos que trabajar a la par como fin para que Gimnasia vuelva a ser un Club”.
El coqueteo no es ajeno a Gimnasia. En las especulaciones y la danza de nombres también aparece Daniel Papasodaro, otro actor que se acercó en su momento y salió a pura bronca. Hacia mediados del año pasado afirmó a Letra G: “Tengo un proyecto integral para Gimnasia que voy a presentar con más tiempo en las próximas elecciones" porque la actual dirigencia dice una cosa y hace otra".
En este contexto, la vida política de Gimnasia comienza a cobrar un protagonismo que quizás contemple a otros hombres. La unidad, los proyectos posibles y el cuidado del socio serán factores para seguir pensando en lo que vendrá. Es por eso que será vital el armado de pocas listas y alianzas coherentes para demostrar un primer paso de madurez de parte de los aspirantes a conducir este club enorme.
En ese marco, la aparición de Daniel Onofri al frente de un club librado al azar se sostuvo en un mandato de un vicepresidente en ejercicio de la presidencia que permaneció en silencio por mucho tiempo. Esas pujas, esa misma ausencia aclaratoria de todo lo ocurrido por esos meses, no le hicieron bien a la institución y habrá que hacerle entender a la actual clase dirigente o a quienes lleguen a Gimnasia que las alianzas no son meras metodologías de obtención de poder, sino planes de conducción que deben consolidar el proyecto político.
Otro aspecto que estará en el debate del socio será el ascenso. El proyecto futbolístico que terminó con Gimnasia en Primera. Un dato que moviliza el corazón y que también encuentra responsabilidad en esta comisión directiva. Pese a quien le pese, la tumultuosa vida cotidiana tripera encontró caminos correctos para regresar a la máxima categoría.
En estas elecciones el socio también pondrá sobrerelieve la famosa premisa del "club de puertas abiertas". En este sentido, resulta inevitable preguntarse ¿Qué pasó finalmente con el Plan Integral? ¿Dónde quedaron los aportes de aquéllos que se acercaron en su momento para brindar aportes a la institución? ¿Por qué en Gimnasia siempre queda la sensación de unión fugaz y nulo reconocimiento?
Como contrapartida, también es válido pensar la visión contraria: ante la adversidad, Onofri no dio un paso al costado y decidió quedarse a sostener un club en llamas. Ése fue el precio de asumir y no perder terreno en el arco político.
Hoy Gimnasia está mal. Los sueldos siguen siendo un aspecto a desconfiar, los pactos parecen efímeros, y a veces siguen reinando los nombres por sobre las acciones. De todas formas, quizás podría estar muchísimo peor y habrá que pensar, por supuesto, quiénes son aquellos que hacen cola para quedarse con el sillón de Onofri.
La intención del actual presidente es continuar con lo realizado hasta el momento. Dato que en este marco parece positivo, cuando en el noventa por ciento de las instituciones, se cuentan con ansiedad los segundos restantes para salir corriendo de sus propias gestiones. La Asamblea Ordinaria en la que se tocará todo lo relacionado con el balance será el próximo jueves, fecha clave para analizar números precisos. Momento oportuno para gestar una verdadera y multitudinaria participación societaria (como siempre debe ser).
Del otro lado del río, aparece Castagneto con “Somos Gimnasia”. El actual viceministro de Desarrollo Social de la Nación, apunta a un armado que irá en oposición al oficialismo. Tiene estructura y ya lanzó su campaña en el Bosque con remeras y afiches que marcan a las claras su intención presidencial. Las propuestas integrales por el momento son un cúmulo de voluntades que aún no se han hecho conocer demasiado públicamente. En el plenario de su agrupación realizado en julio, Castagneto sostuvo que “si me toca ser presidente no seré un salvador, seré un compañero más de comisión directiva y tendremos que trabajar a la par como fin para que Gimnasia vuelva a ser un Club”.
El coqueteo no es ajeno a Gimnasia. En las especulaciones y la danza de nombres también aparece Daniel Papasodaro, otro actor que se acercó en su momento y salió a pura bronca. Hacia mediados del año pasado afirmó a Letra G: “Tengo un proyecto integral para Gimnasia que voy a presentar con más tiempo en las próximas elecciones" porque la actual dirigencia dice una cosa y hace otra".
En este contexto, la vida política de Gimnasia comienza a cobrar un protagonismo que quizás contemple a otros hombres. La unidad, los proyectos posibles y el cuidado del socio serán factores para seguir pensando en lo que vendrá. Es por eso que será vital el armado de pocas listas y alianzas coherentes para demostrar un primer paso de madurez de parte de los aspirantes a conducir este club enorme.