El Club

POR UN GIMNASIA GRANDE

Compartimos una reflexión de Rafa Ton en un momento particular de la vida de Gimnasia. Una postura clara y elocuente. <b>OPINIÓN</b>

Seguramente todos queremos un equipo que juegue bien, vaya al frente y pueda ganar. Muchos queremos un club que sepa generar sus propios jugadores. Muchos queremos que el club, en su totalidad crezca, construya. Muchos queremos un club que sea sinónimo de futbol y símbolo concreto de los más humildes. Un club bien popular, es decir masivo, con muchos deportes amateur. Se entiende por amateur que los deportistas no sean profesionales. Que tengan como meta esencial defender la camiseta. Que el club les permita comprender y disfrutar la lucha por la superación, la importancia de pertenecer a un equipo, todo esto más allá de lo económico. Un lugar donde no todo sea “ganar dinero”. Donde haya otros valores.

Hay una escena en “Luna de Avellaneda” donde uno de los personajes dice “Cada vez queremos menos, por eso cada vez tenemos menos”. Siempre que la veo pienso: que en Gimnasia nadie nos vuelva a querer cortar los sueños y nos haga creer que no podemos tener un club grande, el mejor estadio, las mayores recaudaciones, formar los mejores jugadores, bien nuestros. El gran sueño es la antesala de lo que muchos admiraran. Reducir a Gimnasia es un crimen. Es limitar las capacidades que tiene el club más pasional del mundo. Reducir a Gimnasia a “ojala ganemos y nada más” es peor que el descenso del equipo o que las tribunas estén vacías, o mejor dicho, lleva a eso. Los caminos cortos nunca llevan lejos. La receta de “viene uno y trae cinco jugadores” siempre fueron “pan para hoy y mucho hambre mañana”.

El camino corto es: que se aumente la cuota en lugar de buscar proyectos concretos para sumar socios. Sumar socios, no restar a los socios que les cuesta mucho pagar. Y si no se sabe como hacerlo, se llama a una asamblea, se expone el problema, se pregunta sin soberbia alguna y se ve cuál es el mejor camino.

El camino corto es decir: “si viene un partido donde vaya mucha gente dejamos la localía”. Eso es mediocridad en estado puro. Lo que habría que ver es: qué se está haciendo en forma concreta para aumentar la capacidad del estadio propio. Sea en trámites para la tribuna o en el aumento momentáneo de las populares (los huecos al lado de la techada, por ejemplo) Y si no se sabe cómo, llamar a ver como se puede hacer. Y en esto un detalle no menor: curiosamente a los directivos siempre le preguntan por el estadio de 25 y 32, los periodistas que todos sabemos que son simpatizantes del club vecino (por algo será). Y qué lindo sería tener un presidente que conteste: “Gimnasia es tan grande, tan grande, que no sólo recauda más que ciertos clubes en primera, sino que no tiene el problema de tener que alquilar, el problema nuestro es mejorar lo que tenemos. Gimnasia, aún en el Nacional B, no está pendiente si jugamos en Quilmes o en otro lugar, subordinado a los recitales que haya en La Plata. Tenemos estadio y lo estamos ampliando”. Así se le debería contestar a los amargos.

El camino corto es contar con un predio como el del Bosque, con una pileta que genera plata en verano pero que nadie se ocupa de ver cómo se puede techar, para tener ganancia todo el año. Un predio donde no hay un coordinador designado por el club que controle las actividades deportivas que allí se desarrollan, cuántos socios hacen deportes, cuánto pagan, a dónde va ese dinero y cuáles deportes son, alguien encargado, que tenga información y esté buscando sumar actividades nuevas. El plan a largo plazo lo sabemos, pero pareciera que no hay nada más.

Otro camino corto es caer en la estupidez de que la pasión es sinónimo de derrota, que el llenar tribunas, provocar terremotos o pintar murales es malo porque el equipo no gana. Son los mismos que pregonaban que el bosque era yeta porque allí “sólo” se había ganado el ascenso, la Copa Centenario y la amplia mayoría de los clásicos, y fueron al estadio provincial, el que diseño un simpatizante del equipo rival y se sentaron a ver un 7 a 0 en contra y no vieron ganar un clásico más hasta volver a 60 y 118 pero no dijeron nada, ni tuvieron autocrítica, y ahí cambiaron el discurso y entonces la “suerte” no tenía nada que ver. Hoy todavía el club está pagando algunos platos rotos de aquellos tiempos. Pero cuidado, que no haya quienes quieran repetir los mismos errores pero ahora con distinto “traje”…

Otra forma del camino corto es escuchar a un candidato a presidente decir que la tribuna Basile sale 40 millones…error garrafal de alguien que no estuvo presente en la asamblea donde se trató el tema y que tampoco se informó debidamente. La asamblea - donde también se trató el tema del Campus Timoteo Griguol, obra que jerarquizará aún más el predio de Estancia Chica y que es llevada a cabo por socios de Gimnasia – dejó en claro que se trataba del perfeccionamiento de todo el predio del Bosque. Eso está aprobado, se debe respetar.

Ojalá que muy pronto, todos, podamos festejar el ascenso pero que esa palabra vaya mucho más allá de que suba un equipo, que ascender signifique “camino largo, empinado, bien hacía arriba” y que desemboque en ese sueño donde la franja azul se ciña de orgullo por un equipo integrado por jugadores del club, peleando campeonatos de primera, donde los “refuerzos” sean nuestros pibes, nuestro estadio renovado y nuestra gente, triplicando la cantidad actual con cuotas accesibles. Un club vendedor y no comprador. Un club que trabaje para cada mes sumar socios y pibitos jugando al fútbol con nuestra camiseta. Que aquel dinero que no se usaba para construir y se llevaron: Córdoba, Cocca, Casas, Cardetti, Vizcarra, el Lorito Jiménez, Rieloff, Capurro, Graf, Pacheco, Fontanello, Pellegrino, el “maestrico” González, y tantos otros, sea sólo un mal recuerdo. Que los candidatos a presidente sumen como campaña: obras, techar la pileta, una cancha de fútbol sintético en el Bosquecito, cosas así.

Que las comisiones directivas futuras sientan y manifiesten y trabajen sabiendo que en el Bosque, caperucita se achica. Lo marca la historia. Y eso también hay que potenciarlo.


Rafa Ton