El Club
25/01/2013
TESTIMONIOS CRUZADOS
Daniel Onofri volvió a deslizar que Gimnasia podría jugar en 25 y 32. Días atrás, Federico Ayllón había desmentido las versiones. <b>ANÁLISIS</b>
Hace unas semanas atrás corrió el rumor de que la Comisión Directiva había consultado a las autoridades provinciales la posibilidad de jugar algunos partidos (en teoría eran todos los que deberá afrontar el Lobo como local en este primer semestre) en el Estadio Ciudad de La Plata.
Inmediatamente Letra G Medios se comunicó con Federico Ayllón, secretario general del Lobo, quien aseguró sin demasiados preámbulos que Gimnasia no se iba a mudar del Bosque.
La explicación que por entonces esgrimió Ayllón fue la siguiente: “Desde la Institución en ningún momento se pensó en una cosa tan absurda como jugar en otro lado que no sea el Bosque. Las versiones me generaron mucha tristeza ya que esa información no tiene ningún vínculo con la realidad y lo único que hace es entorpecer en un momento muy importante para Gimnasia”. Elocuente y suficiente. Sin embargo, el secretario general fue por más para calmar las aguas y añadió: “No sé con qué intenciones se difunden rumores disparatados de este tipo, pero no se puede entender que en este semestre en el que nos jugamos la vida inventen esos disparates”.
En las últimas horas emergió una nueva voz cantante: la de Daniel Onofri. El presidente tripero dejó entrever –tal como lo había hecho en la Asamblea Extraordinaria del 8 de septiembre del 2012, cuando en la sede se trató el tema de la remodelación de 60 y 118– que existían altas probabilidades de que el Lobo jugara en 25 y 32 una determinada cantidad de partidos. “Ya les dijimos a los socios, cuando hicimos la Asamblea para hacer la tribuna Néstor Basile, que jugaríamos en el Estadio Ciudad de La Plata y lo recaudado, sería para esa obra”, sostuvo Onofri, y agregó: “Lo comunicamos sin miedo, sin problemas y porque son cosas que suman para el Club”.
Así planteado el tablero, hay dos interrogantes que pican en punta: el primero, preguntarse cuál es el supuesto beneficio que Gimnasia adquiriría jugando en 25 y 32. Es que no resulta sencillo imaginárselo: el Lobo está en la B Nacional y compite con equipos de muy escasa convocatoria que, salvo Rosario Central, no tienen cuero para llenar la tribuna visitante que a menudo otorga Gimnasia en el Bosque. ¿Sí lo harían en el Estadio Ciudad de La Plata? Difícil e improbable.
Ahora bien, si la estrategia de Onofri es aumentar la convocatoria tripera, entonces estamos ante un presidente que no comprende bien la situación: la inmensidad de un estadio moderno no garantiza bajo ningún punto de vista un mayor acercamiento de los hinchas triperos a la canchas. Es más, no resulta irracional ni mucho menos pensar que, por una cuestión idéntica a los argumentos esgrimidos a favor del Bosque, en un hipotético caso de que Gimnasia actúe en el Estadio Ciudad de La Plata, la respuesta de la hinchada del Lobo disminuya.
El supuesto beneficio del que Onofri habla, entonces, no puede ser, bajo ningún concepto, encuadrado en términos económicos. No en una categoría como el Nacional B.
Desde este espacio no divisamos ningún otro entramado en el que pueda fundarse un “beneficio” exclusivo para el Club por el hecho de cambiar de localía. No lo hay. Quizás sí, en términos políticos, aunque no a favor de Gimnasia. Sin ponerse colorados, desde las altas esferas siempre buscaron potenciar las particularidades del mal llamado Estadio Único. El mensaje fue claro, algo así: “Todo lo derivado del Estadio Ciudad de La Plata es bueno, por lo que resulta un despropósito no utilizarlo”. No obstante, siempre chocaron con un bulto tripero que se negó, se niega y se negará a permutar su esencia. En síntesis: Gimnasia tiene que jugar en el Bosque por una simple cuestión identitaria, histórica, territorial, patrimonial, sentimental e incluso cultural. No hay más vueltas.
El segundo interrogante es la discrepancia y el cruce de voces distorsionado que existe entre dos pesos pesados de la dirigencia tripera: Ayllón dice algo, Onofri asegura lo contrario. Onofri dice “A”; Ayllón, “B”. Alguien miente o alguien –disculpen la ingenuidad– es un distraído.
La falta de transparencia vuelve a formar parte de la vida institucional política de Gimnasia; una de las principales causas que derivaron en el sumergimiento del Lobo en la B Nacional.
¿Quiénes quedan en el medio, repletos de incertidumbre? Los hinchas, los socios, la gente. Como siempre, recibiendo los cimbronazos de quienes actúan cual pato criollo.
Es hora de que alguien tome la palabra y aclare el panorama, siempre en un marco transparente que permita la posibilidad de debatir y que afirme la certeza de que cualquiera sea el camino, lo primero será respetar la historia gimnasista. ¿Qué es lo que quieren hacer con Gimnasia? ¿Qué es lo que quieren de Gimnasia? Sería bueno saberlo.
Agustín Colianni
Inmediatamente Letra G Medios se comunicó con Federico Ayllón, secretario general del Lobo, quien aseguró sin demasiados preámbulos que Gimnasia no se iba a mudar del Bosque.
La explicación que por entonces esgrimió Ayllón fue la siguiente: “Desde la Institución en ningún momento se pensó en una cosa tan absurda como jugar en otro lado que no sea el Bosque. Las versiones me generaron mucha tristeza ya que esa información no tiene ningún vínculo con la realidad y lo único que hace es entorpecer en un momento muy importante para Gimnasia”. Elocuente y suficiente. Sin embargo, el secretario general fue por más para calmar las aguas y añadió: “No sé con qué intenciones se difunden rumores disparatados de este tipo, pero no se puede entender que en este semestre en el que nos jugamos la vida inventen esos disparates”.
En las últimas horas emergió una nueva voz cantante: la de Daniel Onofri. El presidente tripero dejó entrever –tal como lo había hecho en la Asamblea Extraordinaria del 8 de septiembre del 2012, cuando en la sede se trató el tema de la remodelación de 60 y 118– que existían altas probabilidades de que el Lobo jugara en 25 y 32 una determinada cantidad de partidos. “Ya les dijimos a los socios, cuando hicimos la Asamblea para hacer la tribuna Néstor Basile, que jugaríamos en el Estadio Ciudad de La Plata y lo recaudado, sería para esa obra”, sostuvo Onofri, y agregó: “Lo comunicamos sin miedo, sin problemas y porque son cosas que suman para el Club”.
Así planteado el tablero, hay dos interrogantes que pican en punta: el primero, preguntarse cuál es el supuesto beneficio que Gimnasia adquiriría jugando en 25 y 32. Es que no resulta sencillo imaginárselo: el Lobo está en la B Nacional y compite con equipos de muy escasa convocatoria que, salvo Rosario Central, no tienen cuero para llenar la tribuna visitante que a menudo otorga Gimnasia en el Bosque. ¿Sí lo harían en el Estadio Ciudad de La Plata? Difícil e improbable.
Ahora bien, si la estrategia de Onofri es aumentar la convocatoria tripera, entonces estamos ante un presidente que no comprende bien la situación: la inmensidad de un estadio moderno no garantiza bajo ningún punto de vista un mayor acercamiento de los hinchas triperos a la canchas. Es más, no resulta irracional ni mucho menos pensar que, por una cuestión idéntica a los argumentos esgrimidos a favor del Bosque, en un hipotético caso de que Gimnasia actúe en el Estadio Ciudad de La Plata, la respuesta de la hinchada del Lobo disminuya.
El supuesto beneficio del que Onofri habla, entonces, no puede ser, bajo ningún concepto, encuadrado en términos económicos. No en una categoría como el Nacional B.
Desde este espacio no divisamos ningún otro entramado en el que pueda fundarse un “beneficio” exclusivo para el Club por el hecho de cambiar de localía. No lo hay. Quizás sí, en términos políticos, aunque no a favor de Gimnasia. Sin ponerse colorados, desde las altas esferas siempre buscaron potenciar las particularidades del mal llamado Estadio Único. El mensaje fue claro, algo así: “Todo lo derivado del Estadio Ciudad de La Plata es bueno, por lo que resulta un despropósito no utilizarlo”. No obstante, siempre chocaron con un bulto tripero que se negó, se niega y se negará a permutar su esencia. En síntesis: Gimnasia tiene que jugar en el Bosque por una simple cuestión identitaria, histórica, territorial, patrimonial, sentimental e incluso cultural. No hay más vueltas.
El segundo interrogante es la discrepancia y el cruce de voces distorsionado que existe entre dos pesos pesados de la dirigencia tripera: Ayllón dice algo, Onofri asegura lo contrario. Onofri dice “A”; Ayllón, “B”. Alguien miente o alguien –disculpen la ingenuidad– es un distraído.
La falta de transparencia vuelve a formar parte de la vida institucional política de Gimnasia; una de las principales causas que derivaron en el sumergimiento del Lobo en la B Nacional.
¿Quiénes quedan en el medio, repletos de incertidumbre? Los hinchas, los socios, la gente. Como siempre, recibiendo los cimbronazos de quienes actúan cual pato criollo.
Es hora de que alguien tome la palabra y aclare el panorama, siempre en un marco transparente que permita la posibilidad de debatir y que afirme la certeza de que cualquiera sea el camino, lo primero será respetar la historia gimnasista. ¿Qué es lo que quieren hacer con Gimnasia? ¿Qué es lo que quieren de Gimnasia? Sería bueno saberlo.
Agustín Colianni