El Club
06/03/2012
LA IDENTIDAD COMO VALOR
Nota del MIG (Movimiento Identidad Gimnasista) publicada en Revista LetraG 125. Hay que proteger ante todo la identidad.
En los tiempos que corren, donde impera el pragmatismo, donde los principios y valores como la solidaridad, la honestidad, el compromiso, la valentía, la coherencia, son vapuleados a cada paso, viene bien reflexionar acerca del significado que posee la identidad dentro de esa escala de valores.
En primer lugar, la identidad representa lo que somos. La identidad es el SER. Es nuestra esencia, lo que nos define y nos diferencia del resto. Las personas que no tienen identidad simplemente no existen. Quienes por alguna razón la han perdido, y toman conciencia de ello, dedican la vida entera a encontrarla y recuperarla. Como las personas físicas, las Instituciones también son dueñas de una identidad que les pertenece y las constituye en algo tan valioso como la entidad misma. La identidad de un CLUB vive en su historia. En los hechos culturales, gestas deportivas y acontecimientos que la han signado a través de los tiempos. Reside también en las personas, en sus socios. Por último, la identidad está enclavada en el patrimonio de la Institución. La percibimos a través de nuestros símbolos, que sirven para identificarnos, reconocernos y distinguirnos de los demás.
Es a partir de ello que alcanzamos ese estado de orgullo, generado por saberse parte de esa historia. Un orgullo que, como decimos y demostramos a cada paso los gimnasistas, está mucho más allá de los resultados deportivos. Probablemente, he ahí uno de los rasgos más notorios de nuestra identidad: la fidelidad.
La pérdida de la identidad responde a un proceso muchas veces intangible, y en ocasiones lento y gradual. Vamos renunciando a ella, casi sin darnos cuenta. En la mayoría de los casos, los hechos o decisiones que hacen que esa pérdida se materialice, vienen precedidos de argumentos tan falaces como engañosos.
Bajo el disfraz del progreso y la modernidad, o pretextos tales como las urgencias económicas y las nuevas demandas del mercado, se intenta justificar el abandono de los elementos constitutivos y esenciales de la Institución. El respeto por la identidad no está de ninguna manera opuesto al progreso de una Institución. Mienten quienes tildan a los que la defienden, de retrógrados, antiguos o nostálgicos. Nada más alejado de la realidad. Defender la identidad no es quedarse en el tiempo. Es conocer el pasado, respetarlo, aceptar lo que uno es, y mirar hacia el futuro para evolucionar.
Gimnasia está próximo a cumplir 125 años de vida. Rica y gloriosa vida. Exponente inequívoco y referente por excelencia de la ciudad. Esto lo ha logrado gracias a un largo y arduo camino de arraigo. Nuestro Club tiene ese sitial de privilegio, gracias a que ha sabido mantener vivo el espíritu de lucha que lo ha caracterizado a través de los años.
La defensa de la identidad gimnasista constituye la máxima obligación de quienes amamos a este CLUB. Y esa defensa debe traducirse en hechos concretos. En acciones visibles. Defender la identidad, replicarla y expandirla. Defender, vivenciar, respetar, consolidar y aumentar nuestro patrimonio social, porque sólo eso nos hará grandes… aún más grandes.
Orientar el CLUB a la comunidad, generar dirigentes capaces, posicionar la Institución a nivel local, nacional e internacional, pelear para que ese proceso positivo se ponga en marcha de una buena vez y acompañar dicho camino con la presencia, la participación, la voz y aliento que solo los gimnasistas podemos aportar. Y luego sí, disfrutar de logros deportivos. No es fácil. El camino al infierno está repleto de atajos. La tentación está a la vuelta de la esquina. Mucho más cerca de lo que pensamos. Incluso habita en algunos que parecen ser de los nuestros pero no lo son. El diablo (que casualmente viste de rojo) está en todas partes. Depende de nosotros dejarlo entrar o echarlo por donde vino. Pero nunca perdamos de vista que una Institución sana, de pie, inteligente y digna, es inmune a las tentaciones y resiste cualquier embate.
Son tiempos de lucha. Nuestro enemigo es la corrupción, los negociados, la falta de ideas, la desidia y otros males que suelen venir maquillados bajos formas diversas. La tarea es reconocerlos y combatirlos. Siempre con armas nobles: la valentía, el compromiso, el análisis, la propuesta y ante todo, la verdad. Con las normas en la mano y la convicción en el corazón. Hinchas del único LOBO. Dueños de un hábitat natural inconfundible: el BOSQUE. Portadores de la insignia azul marina y blanca. Por Mens Sana conocidos, siempre firmes siempre unidos. Triperos y basureros a mucha honra. Defendamos lo que es nuestro.
Defendamos nuestra identidad. Sabedores de que SIN JUSTICIA NO HAY PAZ, SIN PATRIMONIO NO HAY DESARROLLO NI FUTURO, Y RECORDANDO SIEMPRE QUE LA LIBERTAD, LA SOBERANIA Y LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIAN. ¡ARRIBA GIMNASIA!
Daniel De Diego - Integrante del MIG
En primer lugar, la identidad representa lo que somos. La identidad es el SER. Es nuestra esencia, lo que nos define y nos diferencia del resto. Las personas que no tienen identidad simplemente no existen. Quienes por alguna razón la han perdido, y toman conciencia de ello, dedican la vida entera a encontrarla y recuperarla. Como las personas físicas, las Instituciones también son dueñas de una identidad que les pertenece y las constituye en algo tan valioso como la entidad misma. La identidad de un CLUB vive en su historia. En los hechos culturales, gestas deportivas y acontecimientos que la han signado a través de los tiempos. Reside también en las personas, en sus socios. Por último, la identidad está enclavada en el patrimonio de la Institución. La percibimos a través de nuestros símbolos, que sirven para identificarnos, reconocernos y distinguirnos de los demás.
Es a partir de ello que alcanzamos ese estado de orgullo, generado por saberse parte de esa historia. Un orgullo que, como decimos y demostramos a cada paso los gimnasistas, está mucho más allá de los resultados deportivos. Probablemente, he ahí uno de los rasgos más notorios de nuestra identidad: la fidelidad.
La pérdida de la identidad responde a un proceso muchas veces intangible, y en ocasiones lento y gradual. Vamos renunciando a ella, casi sin darnos cuenta. En la mayoría de los casos, los hechos o decisiones que hacen que esa pérdida se materialice, vienen precedidos de argumentos tan falaces como engañosos.
Bajo el disfraz del progreso y la modernidad, o pretextos tales como las urgencias económicas y las nuevas demandas del mercado, se intenta justificar el abandono de los elementos constitutivos y esenciales de la Institución. El respeto por la identidad no está de ninguna manera opuesto al progreso de una Institución. Mienten quienes tildan a los que la defienden, de retrógrados, antiguos o nostálgicos. Nada más alejado de la realidad. Defender la identidad no es quedarse en el tiempo. Es conocer el pasado, respetarlo, aceptar lo que uno es, y mirar hacia el futuro para evolucionar.
Gimnasia está próximo a cumplir 125 años de vida. Rica y gloriosa vida. Exponente inequívoco y referente por excelencia de la ciudad. Esto lo ha logrado gracias a un largo y arduo camino de arraigo. Nuestro Club tiene ese sitial de privilegio, gracias a que ha sabido mantener vivo el espíritu de lucha que lo ha caracterizado a través de los años.
La defensa de la identidad gimnasista constituye la máxima obligación de quienes amamos a este CLUB. Y esa defensa debe traducirse en hechos concretos. En acciones visibles. Defender la identidad, replicarla y expandirla. Defender, vivenciar, respetar, consolidar y aumentar nuestro patrimonio social, porque sólo eso nos hará grandes… aún más grandes.
Orientar el CLUB a la comunidad, generar dirigentes capaces, posicionar la Institución a nivel local, nacional e internacional, pelear para que ese proceso positivo se ponga en marcha de una buena vez y acompañar dicho camino con la presencia, la participación, la voz y aliento que solo los gimnasistas podemos aportar. Y luego sí, disfrutar de logros deportivos. No es fácil. El camino al infierno está repleto de atajos. La tentación está a la vuelta de la esquina. Mucho más cerca de lo que pensamos. Incluso habita en algunos que parecen ser de los nuestros pero no lo son. El diablo (que casualmente viste de rojo) está en todas partes. Depende de nosotros dejarlo entrar o echarlo por donde vino. Pero nunca perdamos de vista que una Institución sana, de pie, inteligente y digna, es inmune a las tentaciones y resiste cualquier embate.
Son tiempos de lucha. Nuestro enemigo es la corrupción, los negociados, la falta de ideas, la desidia y otros males que suelen venir maquillados bajos formas diversas. La tarea es reconocerlos y combatirlos. Siempre con armas nobles: la valentía, el compromiso, el análisis, la propuesta y ante todo, la verdad. Con las normas en la mano y la convicción en el corazón. Hinchas del único LOBO. Dueños de un hábitat natural inconfundible: el BOSQUE. Portadores de la insignia azul marina y blanca. Por Mens Sana conocidos, siempre firmes siempre unidos. Triperos y basureros a mucha honra. Defendamos lo que es nuestro.
Defendamos nuestra identidad. Sabedores de que SIN JUSTICIA NO HAY PAZ, SIN PATRIMONIO NO HAY DESARROLLO NI FUTURO, Y RECORDANDO SIEMPRE QUE LA LIBERTAD, LA SOBERANIA Y LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIAN. ¡ARRIBA GIMNASIA!
Daniel De Diego - Integrante del MIG