El Club

LA IMPORTANCIA DE LA ASAMBLEA

El sábado a las 9.00 se desarrollará la Asamblea General Ordinaria. Hay que estar ahí. <b>Editorial de la Revista Letra G 120</b>.

Gimnasia vive el sábado una jornada fundamental en su vida institucional. La Asamblea General Ordinaria que se celebra, es el encuentro político y social más importante de Gimnasia desde las elecciones a esta parte y por eso debe tener el respaldo absoluto de los socios.

La crítica situación económica por la que atraviesa el Club, producto de una nefasta herencia que aún nadie ha decidido ajusticiar y la continuidad en esa dirección en términos económicos de la actual gestión, hacen imprescindible la necesidad de que participen los gimnasistas.

Estar ahí, escuchar, revisar, fiscalizar, cada número presentado. Consultar, proponer y exigir explicaciones y soluciones a corto plazo son algunos de los compromisos que deben asumir los socios para desarrollar con creces su papel como parte activa de la institución.

Muchos podrán interrogarse acerca de ¿qué se logra haciendo esto? Y la respuesta está en la negativa. ¿Qué se logra dejando de lado este ámbito? Sobran los ejemplos que dan cuenta que ausentarse de este acto democrático le otorga un respaldo a los dirigentes que en realidad no tienen. La gente debe “patalear” porque lamentablemente, si no hace nada se interpreta que está conforme con lo que sucede.

Otro punto fundamental es el peligro a lo desconocido. Si los socios no tienen un conocimiento acabado de la situación del club en todos sus ámbitos poco podrán hacer para resolver algún aspecto.

Acá no se trata de respaldar al gobierno de turno o ser golpista. Acá se está hablando del futuro de la institución. El que calla otorga. El que prefiere ponerse auriculares e ir a la cancha a ver al Lobo se estará perdiendo la oportunidad de fortalecer al democracia en Gimnasia y de aportar al menos una mano levantada para que se sepa la verdad acerca de cómo estamos y hacia dónde vamos.

“Tengo miedo de que el Club se prenda fuego, por eso no voy a la Asamblea” sostienen algunos socios. Y por supuesto que todas las decisiones son respetadas. Pero debemos tener en claro que el Club hace tiempo que se encuentra estancado en una hoguera que no para de arder. En el descenso, habiendo pasado un pésimo proceso inicial, con la participación de Pellegrino que si puso dinero nadie lo “blanqueó” y que si luego lo recuperó, tampoco nadie lo advirtió. Con un cuerpo técnico que fracasó en cuanto a resultados y que encima trajo diez refuerzos que obviamente hoy, Pedro Troglio puede esgrimir que “no pidió”. Déficit económico mensual que no se puede revertir. Disciplinas inmersas en la crisis general que subsisten como pueden. Problemas edilicios que se intentan paliar, deudas de acá y de allá. Papeles que no están…

No es un planteo apocalíptico, para nada. Es un panorama real que hay que atender, en el que hay que meterse a participar y al que no hay que hacerle la vista gorda rogando que entre la pelota para que la imagen “hacia afuera” muestre que la casa está en orden.

Que tal vez se adviertan algunos síntomas de recuperación, a partir del aporte de los socios que colaboran, puede ser, pero eso dista mucho del Club que queremos y necesitamos.

Hay que ser transparentes. Plantear los problemas y exponer las ideas que se tienen para solucionarlos. Se debe mostrar el avance pero también los métodos aplicados para avanzar y si no son suficientes se debe abrir el juego, permitir la participación de gente idónea con propuestas. Hay que hacerse cargo del momento. Basta de tratar de ganar tiempo con parches que lo único que hacen es esconder la mugre debajo de la alfombra. Estamos en un momento crítico. Si no lo atendemos ahora tocaremos el fondo que creímos haber tocado hace unos meses. En el Bosque juega un equipo. En la Sede, está en juego el Club. Hay que estar ahí.


Letra G