El Club
02/06/2011
GIMNASIA, lo demás no importa nada
Nuestro querido Club cumple 124 años y a pesar de las adversidades hay que seguir adelante por lo más importante de nuestras vidas: Gimnasia.
El viernes 3 de junio nuestra querida institución cumple 124 años de vida y como viene ocurriendo desde hace un tiempo a esta parte, los festejos nos encuentran conmovidos por una situación agobiante signada por la crisis institucional, reflejada en un déficit económico y en un estado asfixiante en términos futbolísticos.
De todas maneras, los resultados ajenos y la levantada mostrada por el primer equipo de fútbol en estas últimas cuatro fechas, a partir de la asunción como técnico del Indio Ortiz, han reflotado la esperanza de que se puede salir adelante.
Y ahí vamos los triperos, sensibles al extremo, manejando como se puede la bronca por las injusticias, discutiendo entre nosotros, contradictorios, envueltos en nervios y especulaciones, diciendo y desdiciendo, escuchando rumores, algunos esperanzadores y otros apocalípticos sobre la eliminación de la faz de la tierra de nuestro querido Club.
¿Cómo se puede vivir durante tantos años inmersos en este desequilibrio emocional? ¿Cómo se puede mantener la calma ante situaciones límites y ante tanta desidia?
Hoy se escucha por todos lados y nos retumba en los oídos que el fútbol es un negocio, que el poder de las barras no tiene límite, que los jueces son corruptos y que reina en cada rincón la posibilidad del soborno. Se escucha y se afirma con naturalidad que Grondona es un delincuente, un mafioso, que permitió y fomentó las drogas en el fútbol, que las mafias manejan los contratos de los futbolistas, que las barras bravas participan de las finanzas de los clubes, que manejan las entradas, los estacionamientos, que los poderes políticos usan a como fuerzas de choque a las hinchadas, que los resultados ya están puestos, que gana uno, que pierde otro, que tal árbitro es arreglable, que el otro es honesto, que el arquero fue para atrás, que tal o cual campeonato estuvo digitado, que la suerte está echada antes de empezar a rodar la pelota...
Pero nosotros nos levantamos cada día y respiramos, hoy algo tensos, y esperamos las mejores noticias del Lobo y nos alegramos ante el más mínimo gesto de buena voluntas efectuado por cualquiera en beneficio de Gimnasia.
Entonces pasa la semana y se acerca el día del partido y todas esas voces latentes e inquisidoras empiezan a bajar la intensidad y se diluyen entre la fuerza de la pasión que nos genera nuestro Club. Y nos vestimos pensando en lo mejor para la cancha y nos ponemos la camiseta, la besamos mirando alrededor como para que nadie comparta con nosotros ese momento de extremo idilio. Vos y yo, Gimnasia.
Y en la cancha dejamos todo, agotándonos como si un rayo nos atravesara el cuerpo por lo que otros llaman “un simple partido de fútbol”. Vivimos a mil cada minuto como vivimos a mil la realidad de nuestra institución cada día. Y cuando se pierde... o pero aún, cuando se pierde sin dejar la vida adentro de la cancha, nos invade un dolor intenso, inexplicable, que nos provoca el llanto como si fuéramos niños. Entendemos todo, sabemos de qué se trata este sistema perverso, pero no lo podemos asimilar, no lo podemos manejar... no se lo podemos explicar a nuestros corazones, fieles e innegociables, que no saben de traiciones.
Que digan lo que quieran. Hoy y cada día en nuestras vidas lo más importante es GIMNASIA, lo demás no importa nada...
De todas maneras, los resultados ajenos y la levantada mostrada por el primer equipo de fútbol en estas últimas cuatro fechas, a partir de la asunción como técnico del Indio Ortiz, han reflotado la esperanza de que se puede salir adelante.
Y ahí vamos los triperos, sensibles al extremo, manejando como se puede la bronca por las injusticias, discutiendo entre nosotros, contradictorios, envueltos en nervios y especulaciones, diciendo y desdiciendo, escuchando rumores, algunos esperanzadores y otros apocalípticos sobre la eliminación de la faz de la tierra de nuestro querido Club.
¿Cómo se puede vivir durante tantos años inmersos en este desequilibrio emocional? ¿Cómo se puede mantener la calma ante situaciones límites y ante tanta desidia?
Hoy se escucha por todos lados y nos retumba en los oídos que el fútbol es un negocio, que el poder de las barras no tiene límite, que los jueces son corruptos y que reina en cada rincón la posibilidad del soborno. Se escucha y se afirma con naturalidad que Grondona es un delincuente, un mafioso, que permitió y fomentó las drogas en el fútbol, que las mafias manejan los contratos de los futbolistas, que las barras bravas participan de las finanzas de los clubes, que manejan las entradas, los estacionamientos, que los poderes políticos usan a como fuerzas de choque a las hinchadas, que los resultados ya están puestos, que gana uno, que pierde otro, que tal árbitro es arreglable, que el otro es honesto, que el arquero fue para atrás, que tal o cual campeonato estuvo digitado, que la suerte está echada antes de empezar a rodar la pelota...
Pero nosotros nos levantamos cada día y respiramos, hoy algo tensos, y esperamos las mejores noticias del Lobo y nos alegramos ante el más mínimo gesto de buena voluntas efectuado por cualquiera en beneficio de Gimnasia.
Entonces pasa la semana y se acerca el día del partido y todas esas voces latentes e inquisidoras empiezan a bajar la intensidad y se diluyen entre la fuerza de la pasión que nos genera nuestro Club. Y nos vestimos pensando en lo mejor para la cancha y nos ponemos la camiseta, la besamos mirando alrededor como para que nadie comparta con nosotros ese momento de extremo idilio. Vos y yo, Gimnasia.
Y en la cancha dejamos todo, agotándonos como si un rayo nos atravesara el cuerpo por lo que otros llaman “un simple partido de fútbol”. Vivimos a mil cada minuto como vivimos a mil la realidad de nuestra institución cada día. Y cuando se pierde... o pero aún, cuando se pierde sin dejar la vida adentro de la cancha, nos invade un dolor intenso, inexplicable, que nos provoca el llanto como si fuéramos niños. Entendemos todo, sabemos de qué se trata este sistema perverso, pero no lo podemos asimilar, no lo podemos manejar... no se lo podemos explicar a nuestros corazones, fieles e innegociables, que no saben de traiciones.
Que digan lo que quieran. Hoy y cada día en nuestras vidas lo más importante es GIMNASIA, lo demás no importa nada...