El Club
29/12/2010
PEDIDO DE EXPLICACIONES
Cien triperos se juntaron en la Sede para solicitar detalles acerca de las posibilidades de Gimnasia de jugar en 25 y 32.
“Gimnasia a veces parece un auto que no arranca, algunos lo empujan de atrás, otros de adelante y hasta algunos de costado” comentó uno de los referentes de Por y Para el Bosque, Indalecio Demo, cuando fue consultado por La Redonda acerca de la actualidad de Gimnasia en relación a jugar en el estadio Ciudad de La Plata.
Y resulta una metáfora acertada para entender que no todo empieza y termina en 25 y 32, que las cosas son mucho más profundas, son coyunturales y tienen que ver con la identidad y la esencia de Gimnasia.
“La arista judicial es lo importante -continuó-, más allá de un clásico. Queremos que la Institución se presente en la causa por las tierras”. Por último, Indalecio Demo remarcó que "es una pena muy grande que los triperos estemos divididos otra vez". Y ese es en definitiva el fondo de la cuestión. No se está reclamando por un clásico, por un puñado de partidos sino por la decisión política de proteger el patrimonio tal como lo exige el estatuto social del Club.
Ayer un grupo de más de cien hinchas se acercó espontáneamente a la Sede y no obtuvo respuestas. El argumento de la dirigencia desde distintos puntos coincidió en que cada dirigente de primera línea estaba ocupado con otras cosas: tema refuerzos, Campus, pretemporada, etc. Hoy tratarían el tema en la reunión de Comisión Directiva.
Y está bien. Esto también habrá que entenderlo ya que la nueva dirigencia recién se está adecuando al desastre institucional que le dejó la comisión anterior y los problemas abundan. Alguien podría haber salido a explicar esto al menos. Pero hay que tener paciencia.
Pero el problema se extendió cuando entre los medios y algunos socios se intentó armar un conflicto cuando en realidad no había más que un pedido de explicaciones. “Si Delmar ganó que haga lo que quiera decían algunos”; mientras que otros intentaban catalogar esta reunión como “la bronca de los que perdieron” o algo que está “a punto de estallar”.
Ni una cosa ni otra. No hay que temerle a la movilización. Un grupo de socios se acercó a la Sede a buscar explicaciones. Ni más ni menos. Ni incidentes, ni crispaciones ni explosiones, ni intolerancia, ni agentes desestabilizadores. Hay una postura que habrá que aceptarla al margen de las opiniones que generen.
Hay que seguir trabajando. El triunfo de Delmar no es la corona del rey. Es simplemente el respaldo para guiar los destinos del Club. Pero esto no significa ignorar cualquier cosa debido a que ya ganó las elecciones. Todos somos de Gimnasia en el mismo grado. Hay que aprender a convivir y a no confundir el diálogo con la desestabilización que puede poner en juego la institucionalidad. Delmar debe ser apoyado al máximo por todos para que la institución crezca, pero al mismo tiempo, también tiene la responsabilidad y la obligación de responderle a los socios.
Y resulta una metáfora acertada para entender que no todo empieza y termina en 25 y 32, que las cosas son mucho más profundas, son coyunturales y tienen que ver con la identidad y la esencia de Gimnasia.
“La arista judicial es lo importante -continuó-, más allá de un clásico. Queremos que la Institución se presente en la causa por las tierras”. Por último, Indalecio Demo remarcó que "es una pena muy grande que los triperos estemos divididos otra vez". Y ese es en definitiva el fondo de la cuestión. No se está reclamando por un clásico, por un puñado de partidos sino por la decisión política de proteger el patrimonio tal como lo exige el estatuto social del Club.
Ayer un grupo de más de cien hinchas se acercó espontáneamente a la Sede y no obtuvo respuestas. El argumento de la dirigencia desde distintos puntos coincidió en que cada dirigente de primera línea estaba ocupado con otras cosas: tema refuerzos, Campus, pretemporada, etc. Hoy tratarían el tema en la reunión de Comisión Directiva.
Y está bien. Esto también habrá que entenderlo ya que la nueva dirigencia recién se está adecuando al desastre institucional que le dejó la comisión anterior y los problemas abundan. Alguien podría haber salido a explicar esto al menos. Pero hay que tener paciencia.
Pero el problema se extendió cuando entre los medios y algunos socios se intentó armar un conflicto cuando en realidad no había más que un pedido de explicaciones. “Si Delmar ganó que haga lo que quiera decían algunos”; mientras que otros intentaban catalogar esta reunión como “la bronca de los que perdieron” o algo que está “a punto de estallar”.
Ni una cosa ni otra. No hay que temerle a la movilización. Un grupo de socios se acercó a la Sede a buscar explicaciones. Ni más ni menos. Ni incidentes, ni crispaciones ni explosiones, ni intolerancia, ni agentes desestabilizadores. Hay una postura que habrá que aceptarla al margen de las opiniones que generen.
Hay que seguir trabajando. El triunfo de Delmar no es la corona del rey. Es simplemente el respaldo para guiar los destinos del Club. Pero esto no significa ignorar cualquier cosa debido a que ya ganó las elecciones. Todos somos de Gimnasia en el mismo grado. Hay que aprender a convivir y a no confundir el diálogo con la desestabilización que puede poner en juego la institucionalidad. Delmar debe ser apoyado al máximo por todos para que la institución crezca, pero al mismo tiempo, también tiene la responsabilidad y la obligación de responderle a los socios.