El Club

GIMNASIA 123 AÑOS

Hay que recuperar la grandeza del Club a partir del aporte de todos y acentuando el factor trabajo.

Cada cumpleaños de Gimnasia invita, casi sin darnos cuenta, a realizar un balance de cómo se encuentra el Club, comparándolo con años anteriores y proyectando un futuro cercano a partir de las situaciones que se viven cada día.

Hoy, la entidad decana del fútbol latinoamericano, nuestro Lobo querido, se encuentra inmerso en una situación complicada a partir de la sucesión de malas conducciones, que fueron desgastando al Club con negocios personales, con decisiones desacertadas en torno al fútbol, por el abandono del patrimonio y por el descuido de la cuestión social en cada rincón de la institución.

Gimnasia, en la última década ha demostrado priorizar los aspectos superficiales por sobre las bases. Y por eso, hace años que se viene intentando mostrar una imagen irreal de la institución con el objetivo de dejar conforme a la gente. Eso, en el fondo, no construye estructuras sólidas y perjudica notablemente al Club.

Se firmaron contratos millonarios con jugadores que no aportaron nada, desprotegiendo el fútbol amateur. Se han hecho malos negocios con otros jugadores, favoreciendo a terceros. Se ha exprimido al máximo el esfuerzo de los socios, que han colaborado en mejorar cada Sede, sin recaer en un esquema de trabajo genuino que logre autoabastecer y financiar con obras cada uno de las casas del Club.

En el básquet, por ejemplo, se han comprado plazas en el TNA dejando de lado el trabajo de las divisiones menores. Se han contratado técnicos caros y sin conocimiento de los valores propios, desestimando al mismo tiempo, la construcción de una estructura fuerte, con identidad deportiva, que vaya escalando posiciones en cada categoría.

Gradualmente se fueron eliminando los beneficios que la institución debe brindarle al socio, mostrando principalmente un gran problema de comunicación, que fue evidenciando tozudez y prepotencia y que a su vez, fue alejando al asociado que ya no encontró en el Club un lugar para vivir.

Con un gran espaldarazo de quien fuera en su momento el presidente de la Institución, Juan José Muñoz, el Lobo perdió la posibilidad de jugar en su única casa, el Bosque, argumentando que era un estadio obsoleto en relación a la grandeza del Club. Y luego se fue abandonando todo lo que “no daba ganancias”, como si fuera Gimnasia una empresa que se rige por las condiciones del mercado, produciendo lo que da ganancias y eliminando lo que da pérdidas.

Con el tiempo se fueron perdiendo valores y se fue desvirtuando la identidad; se le fue perdiendo el respeto a quienes defienden los colores y se fue dejando en manos de los empresarios lo que en realidad debería estar siempre en manos de la gente. Gimnasia se fue corriendo de lo popular a lo elitista, aumentando entradas, cobrándole bonos a todos, incluso a los vitalicios y dejando a merced de la televisión cualquier decisión propia, aunque perjudique a la gente. Gimnasia se fue alejando de su esencia.

Actualmente, la situación fue llegando al límite, con un intento acertado de recuperar la identidad y de fortalecer el patrimonio pero dejando al descubierto un importante déficit que hoy asciende a casi 50 millones de pesos, en un contexto futbolístico muy pobre y en medio de una crisis institucional, alimentada por la cercanía de las elecciones.

Por otro lado, las áreas deportivas se encuentran sensiblemente mantenidas a partir del esfuerzo de pocos y se las ha encerrado en un ámbito muy pequeño dejando afuera cualquier tipo de colaboración externa en la generación de recursos.

Y se pueden mencionar muchos otros errores que dan cuenta de que a la situación actual no se ha llegado de casualidad. Sin embargo, con todo esto y con tantas cosas que quedan en el tintero, igual decimos feliz cumpleaños, porque somos hinchas de Gimnasia y porque tenemos la esperanza de que se puede salir adelante.

La clave está en el trabajo. Estructural y de hormiga. En lograr una buena conducción acompañada de un compromiso que defienda a muerte los intereses de los gimnasistas, sin mezquindades e individualismos; sin caer en el intento de muchos de aprovecharse del mal momento para sacar provecho.

La solución no es una sola. La solución está en cambiar de mentalidad y responder en todo momento al estatuto del Club. En aprovechar la fuerza incontrolable de la gente de Gimnasia para ganar terreno en todo los ámbitos. En hacer campañas de socios y fortalecer la identidad a partir de mantener en alto las banderas del Bosque.

La solución está en nosotros, los triperos que debemos fiscalizar cada movimiento de quienes nos representan, exigiendo transparencia y gestión. Obligando a progresar a partir de los valores fundantes. La solución está más cerca de lo que creemos pero es muy difícil de aplicarla si no cambiamos la actitud, los hinchas y los dirigentes.

Hoy cumple años Gimnasia y todos brindamos por salir adelante. Pero no esperemos soluciones mágicas. Participemos, comprometámonos y pongamos manos a la obra para salir de esta asfixiante situación. Con audacia, convicción, inteligencia, fuerza pero fundamentalmente con trabajo.


Letra G