El Club
03/06/2009
FELIZ CUMPLE GIMNASIA
Hoy el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata cumple 122 años de vida. La lucha del pueblo tripero es inclaudicable.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
Bertolt Brecht
Hoy Gimnasia vive un momento muy especial. En el plano futbolístico, los últimos resultados fueron alentadores y eso genera que los hinchas encaren este receso con mucha confianza y con una esperanza inmensa de que al final de cuentas, todo termine bien.
En cuanto a lo institucional, los 122 años encuentran al Lobo en un proceso de cambios y en una difícil transición que va desde la desidia al reordenamiento del Club. Desde el desinterés acerca de la cuestión social hacia una apertura participativa para los socios. Desde los oscuros intereses que puede proponer una empresa, a los beneficios sociales que puede aportar un Club, común y corriente.
Pero por supuesto, nada resulta tan sencillo. Lo que se percibe por estos días es voluntad y trabajo, aunque es cierto que hoy por hoy, los hinchas apoyan a Gimnasia más allá de los dirigentes. En la actualidad, poco se evalúa la gestión del presidente Gisande, sino que de manera acertada, se han dejado de lado las críticas profundas para darle lugar al optimismo y a la unidad para intentar sacar al equipo de la zona del descenso.
Esta situación, sin embargo, deja entrever un síntoma alentador: se ha vuelto a considerar a Gimnasia por encima de las personas. Hoy se ha tomado conciencia de que el aporte de todos es fundamental, al margen del individuo que conduce los destinos del Club.
De todas maneras, además de esa visión hacia adentro, se encuentra otra, también compleja, vinculada a lo que pasa afuera. No se debe olvidar el marco en el que se encuentra la institución y lo desalentador que pinta el futuro si abrimos un poco el abanico y miramos nuestro alrededor.
Gimnasia es un eslabón fundamental en el fútbol argentino, es el Club más antiguo y ha conseguido un gran prestigio. Así y todo, para nada podemos considerarlo al margen de las “leyes” impuestas por Grondona y sus secuaces.
Los 122 años de historia azul y blanca no tienen en la AFA el peso que se merecen. Sobrevivir en este mundo implica entrar en el juego, transar todo el tiempo y respetar intereses ajenos con tal de que no te bajen el pulgar y te manden a la B.
Algo de culpa tenemos entonces. Por supuesto. Están en juego nuestros sentimientos y contra eso no se puede hacer nada. Por ese motivo seguimos aceptando que la televisión nos organice los partidos, nos designe a los árbitros nos imponga las publicidades y tire las migajas que se le desborda de los bolsillos.
Por ese motivo y por otros, vinculados a la sociedad en la que vivimos, donde se han perdido los valores y donde lo que prevalece es la corrupción de ganar a cualquier precio. Donde en el fútbol se juega con la seguridad de la gente, donde se miente todo el tiempo hablando de operativos de seguridad, cuando lo que realmente importa es el arreglo de los barras con los capos de la policía en un cuartito. Donde se determinan árbitros a dedo, donde se arman fixtures o se clausuran estadios sin argumentos.
Hoy, con 122 años de vida, volvemos sobre la idea de que es muy difícil subsistir en un sistema que no nos pertenece. Por eso, lejos de resignarnos, la propuesta es luchar cada día para cambiar las cosas. No sólo la realidad albiazul que dispone de nuestras vidas, sino también la del entorno.
De alguna manera debemos terminar con esta encrucijada que enfrenta los sentimientos más genuinos e ingenuos con la perversidad de 30 años de mafia en la AFA, que hace sus negocios y que determina los destinos de unos y de otros de acuerdo a los intereses de turno.
Disfrutemos ser de Gimnasia, sanguíneo, transparente y sentimental. Pero no olvidemos que estamos conviviendo con una espesa raza de la que no surgimos. Luchemos por un Gimnasia cada vez más grande, pero en otro contexto. Es difícil, pero no imposible. Es muy difícil, pero somos Triperos. Nunca abandonamos la lucha. ¡Feliz cumpleaños Lobo!