F. Juvenil

<big> ¿POR QUÉ PIERDE PATRIMONIO? </BIG>

En el Lobo se adoptó una política de desprenderse de jugadores surgidos en el Club que no son tenidos en cuenta, en vez de darlos a préstamo o venderlos a otros clubes. En cambio, en los últimos tiempos Gimnasia ha incorporado varios futbolistas que ni siquiera han tenido minutos en cancha. ¿Cuál es la causa de una política tan incoherente? <b>ANÁLISIS</b>


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Varios jugadores surgidos de las juveniles han roto su vínculo con el Club y arreglaron su incorporación a otros equipos como jugadores libres. ¿Por qué Gimnasia sigue regalando patrimonio?

En esta mitad de año varios jugadores han cortado su contrato con el Lobo y rápidamente consiguieron otra institución donde continuar su carrera. ¿Por qué no puede Gimnasia entregarlos a préstamo y que el Club no pierda su único capital, el jugador?

Algunos de los casos que ocurrieron en este mercado de pases fue el de Gonzalo Soto, defensor central categoría 90 que como el técnico Pedro Troglio no iba a tenerlo en cuenta decidió buscar suerte en Villa San Carlos. Pero no fue cedido a préstamo o vendido por Gimnasia, sino que Soto arregló su desvinculación y recaló en San Carlos con el pase en su poder.

Algo similar pasó con Jonatan Chaves. El zurdo volante nacido en 1989 cruzó la Cordillera para jugar en el Cobreloa de Chile. Toti interrumpió su vínculo con el Lobo y llegó a Chile como jugador libre.

Otro que quedó libre el 30 de junio fue Emiliano Méndez. El volante central categoría 89 ya venía entrenando apartado del grupo y la dirigencia junto con el cuerpo técnico habían decidido que el Gordo no renovara contrato. A los pocos días de irse de Gimnasia y tras unas pocas prácticas a prueba, terminó firmando por un año con Villa San Carlos.

Por último hablemos de dos jugadores nacidos en 1992 que no han firmado ni siquiera su primer vínculo con el Club tras varios años en juveniles y que rápidamente consiguieron lugar donde continuar sus carreras: el primero de los casos es el del defensor central Matías Cortave que por decisión de Troglio y el Yagui Fernández no fue convocado para firmar su primer contrato y rápidamente arregló su llegada a Brown de Adrogué donde participará del Nacional B.

El otro caso, y quizás un poco más complejo, es el de Santiago Magallán. El volante diestro junto con la gente que lo maneja pidieron la libertad de acción (no había firmado siquiera su primer contrato) a cambio de un resarcimiento económico hacia el Club. A las pocas semanas el hermano del defensor de Boca firmó contrato con San Lorenzo de Almagro.

Casos como estos hay muchos, sin ir más lejos, un jugador que a mitad del 2011 quedó libre como Pablo Landa (defensor central categoría 90), acaba de arreglar su llegada a Ferro; mientras que en Gimnasia siguen trayendo defensores que luego no juegan nunca (Pablo Russo por ejemplo).

O peor lo que sucede hoy por hoy con el delantero nacido en 1992, Jorge Merlo, que tras haberlo dejado libre hace varios años, Gimnasia hoy lo vuelve a contratar (llega de Villa San Carlos) para que juegue en la Reserva del Yagui Fernández. ¿El nuevo Ignacio Oroná?


Santiago Serrano Gómez