El Lobo jugará en día y horario absurdos ante Instituto: martes a las 16 horas. Desde la dirigencia no pudieron revertir la decisión.
Que los hinchas de Gimnasia son capaces de trascender en cualquier circunstancia es una gran verdad. Acaso por eso este martes las tribunas estarán repletas en Córdoba, y la fiesta será azul y blanca. Pero cabe preguntarse por qué, a la hora de organizar, nunca se piensa en la gente como factor primordial.
El 25 de mayo del día sábado obligó a las autoridades que comandan a capricho y deseo el Fútbol Argentino –lo que incluye, claro está, cronograma de los partidos, grilla televisiva y demás– a reorganizar los días y horarios de los cruces de todas las categorías de AFA. Un dato fundamental: el único encuentro donde puede determinarse algo verdaderamente importante, es el que van a disputar Gimnasia e Instituto. El Lobo podría coronar el ascenso a Primera División: en ningún otro cotejo, tanto de la A como de la B Nacional, se definirá absolutamente nada.
De modo insólito, a Gimnasia le tocó jugar un martes, en Córdoba, a casi 800 kilómetros de La Plata. Y la dirigencia que encabeza Daniel Onofri, la misma que movió cielo y tierra para despojar a Defensa y Justicia de su estadio y trasladar aquel partido a 25 y 32, no logró la misma eficacia a la hora de reclamar el cambio de fecha del enfrentamiento ante los cordobeses, el que será un choque crucial, donde el objetivo del Lobo puede llegar a cumplirse.
No hay mucho que decir: otra vez, los perjudicados son los hinchas. Ellos tendrán que hacer malabares para viajar a Córdoba. Pero eso, ¿a quién le importa? Si en tanto nuestros amigos de la tele amasen fortunas todo va a estar bien, más allá de que el Fútbol continúe pudriéndose a paso lento y definiéndose sobre un montón de escritorios.